miércoles, 25 de mayo de 2016

EL CARD. MÜLLER PONE EN JAQUE A MONS. FELLAY

El Cardenal Müller espera que la FSSPX reconozca las enseñanzas del concilio disputadas
Por Edward Pentin.
El Cardenal Gerhard Müller dijo que espera que la FSSPX, quien siempre se ha opuesto a las declaraciones sobre la libertad religiosa y el ecumenismo del concilio Vaticano II, “reconozca sin reservas” la libertad de religión como un derecho humano y la obligación al ecumenismo.
En una entrevista a la edición de junio de la publicación alemana Herder Korrespondenz, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo que si uno “quiere ser completamente católico, debe reconocer al Papa y al concilio Vaticano II”.
En la entrevista, el Cardenal Müller dijo que espera un reconocimiento de todas las declaraciones del Concilio que se ocupan de estos temas, reportó el sitio católico austriaco Kathpress,Mayo 24.
Sus comentarios llegan después de los reportes de que la FSSPX, que continúa oponiéndose a enseñanzas clave del concilio Vaticano II respecto al ecumenismo, libertad religiosa y aspectos de la reforma litúrgica, estaría próxima a ser reconocida por la Santa Sede.
En 1988, el fundador de la Fraternidad, Mons. Marcel Lefebvre, ordenó a cuatro obispos contra los deseos expresos del Papa “San” Juan Pablo II. Los cinco incurrieron en excomunión automática y, a pesar que Benedicto XVI levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, la Fraternidad ha permanecido en una situación canónica irregular.
A principios de este mes, el superior general de la FSSPX, Mons. Bernard Fellay, dijo al Register que algunos en Roma le señalaron a la Fraternidad que ahora era posible cuestionar las enseñanzas del concilio en estos temas “y permanecer católicos”.
 “Esto también significa, que el criterio que nos impondrían, para probar que somos católicos, ya no son estos puntos”, dijo. “Para nosotros sería muy importante”.
Asimismo, destacó que Roma dos diferentes enfoques: “Debemos distinguir la posición del Papa que es una cosa, y luego la posición de la CDF”, dijo Mons. Fellay, quien también insistió que la FSSPX no comprometería su posición. “Ellos no tienen el mismo enfoque pero tienen la misma conclusión que es: terminemos el problema reconociendo a la Fraternidad”.
Añadió que estaba “persuadido, por lo menos en parte, por un enfoque diferente” que significada darle “menos importancia al problema que nosotros consideramos importante, que es el concilio: esto significa disminuyendo la obligatoriedad del concilio”. El Papa, dijo Mons. Fellay, ve la doctrina como “un obstáculo al tratar con la gente” y, en su deseo de ver a “todos salvados”, desata la soga de seguridad “para llegar a nosotros”.
Pero el Cardenal Müller, cuya insistencia a que la FSSPX se adhiera a la enseñanza del concilio es claramente más pronunciada que la del Santo Padre, dijo Herder Korrespondenz que uno no puede descartar al concilio “sólo como una charla pastoral” sólo porque no adoptó dogmas obligatorios.
El prefecto de la CDF dijo que ningún papa proclamó nunca la Resurrección de Cristo como un dogma ex cathedra [infalible], pero aun así “pertenece al centro del credo, es su fundamento”.
 “Declaraciones clave, incluso si no son proclamadas ex cathedra [infalible], son, para nosotros los católicos, esenciales”, dijo, añadiendo que “no es aceptable tomar uno y dejar el otro”.
El Cardenal Muller dijo también en la entrevista que uno no debe estar fascinado por cada homilía de un obispo o un papa. Sólo el magisterio, que es una declaración de fe, requiere ser aceptado, subrayó el cardenal, de acuerdo al reporte de Kathpress.
 “La libertad religiosa como un derecho humano fundamental y la libertad para proteger la religión con respecto a la revelación sobrenatural en Jesucristo son reconocidos por todos los católicos sin reservas”, dijo en referencia a las declaraciones relevantes del concilio.
El reconocimiento del concilio Vaticano II "no es un obstáculo excesivamente alto" para superar, dijo, agregando que era más bien "el remedio adecuado para entrar en la plena comunión con el Papa y los obispos en comunión con él."
El prefecto de la CDF afirmó además que la relación del Papa Francisco con la FSSPX no difiere de la del Papa Emérito Benedicto XVI. “Él ve a éste y a grupos similares como católicos, pero todavía en camino hacia la unidad católica plena”.
Antes en este mes, el Papa Francisco dio a entender que la reconciliación podría estar cerca, diciéndole al diario católico francés La Croix  el 16 de mayo que la FSSPX son “católicos en camino a la comunión plena” y que “dialogamos bien, hacemos un buen trabajo”.
Él recibió también a Mons. Fellay por primera vez en audiencia privada el mes pasado, y dijo a La Croix que “es un hombre con el que se puede dialogar”.
El año pasado, el Papa realizó la primera apertura hacia la Fraternidad anunciando que las confesiones de la FSSPX serían válidas y lícitas durante y después del año jubilar de la misericordia. Hasta entonces, Roma los consideraba como canónicamente inválidas porque carecían de la jurisdicción necesaria. 

martes, 24 de mayo de 2016

PROF. CARLOS NOUGUÉ: DE LA NECESIDAD DE RESISTIR AL MAGISTERIO CONCILIAR - Parte 2

Estudos tomistas

Artículo Primero[1]
Si el llamado magisterio conciliar es infalible (1)[1]
El magisterio conciliar, es decir, el del Concilio Vaticano II y los Papas posteriores, definitivamente NO GOZA DEL CARISMA DE LA INFALIBILIDAD. De hecho, hay dos modos de ejercer el carisma de la infalibilidad: uno es extraordinario, mientras que el otro es ordinario y universal, como se verá un poco más adelante. Conquistadas por el liberalismo, las autoridades conciliares[2] no quisieron enseñar con infalibilidad según el modo extraordinario; y por el mismo motivo su magisterio ordinario no alcanza el grado de universal. De este modo, el magisterio conciliar no es infalible ni podrá llegar a serlo DE NINGUNA MANERA, y esto es así justamente porque las autoridades eclesiásticas se mantienen en su liberalismo[3]. Explicamos.
Lo que se acaba de decir presupone la doctrina según la cual hay solamente dos modos de magisterio de la Iglesia que son infalibles. Se afirman, además, tres cosas que dimanan de la misma doctrina. Según un orden de evidencia, la primera de estas cosas es el hecho manifiesto de que las autoridades conciliares no desearon ni desean enseñar según el modo extraordinario del magisterio de la Iglesia; la segunda, que resulta de esta misma actitud, es su mentalidad liberal; la tercera, que resulta de lo mismo, es que su magisterio ordinario nunca podrá llegar a ser universal. La conclusión, necesaria, no sólo afirma el simple hecho de que no hubo infalibilidad en el Concilio Vaticano II, sino que señala también que no puede haberla de modo alguno (o sea, ni infalibilidad extraordinaria ni infalibilidad ordinaria universal) mientras los papas conciliares no renuncien a la mentalidad liberal. Sin embargo, antes de demostrarlo, hay que insistir en los conceptos centrales de la doctrina antes mencionada.

sábado, 21 de mayo de 2016

EXTRACTOS DE LA ÚLTIMA ENTREVISTA A MONS. FELLAY



"Creo que entre más avanzamos, más indulgente se vuelve Roma"

"No hemos cambiado nada"

Francisco: "es muy humano." "Para mí él es alguien a quien le gusta ver a todos salvados, ver que todos tienen acceso a Dios, que es como un rescatista que al final desata la cuerda que es la seguridad, para ponerse en una situación peligrosa al tratar de llegar a otras personas, y yo creo que probablemente esto es lo que está haciendo con nosotros." "Y él dijo que ha tenido problemas con algunas personas en la Iglesia por este acercamiento, pero está utilizando este acercamiento para todos los que están en las periferias." "Él ciertamente ve las cosas con las que no estaría de acuerdo con nosotros, cosas que le gustaría vernos cambiar, pero para él, eso no es lo importante. Lo que es importante es amar a Jesús y eso es todo." "Pero no creo que quiera hablar de doctrina. Él habla acerca de salvar almas y encontrar los modos para hacerlo."

Mons. Williamson: "Para mí se ha ido. Desafortunadamente, muy desafortunadamente. Se fue y sólo dio un paso más hacia el abismo. Es una piedra en el agua que no cambia nada, no ayuda en nada. Es un error enorme y, bueno, hay que rezar por él."

Traducción de Non Possumus
Ahora tenemos dos líneas. Voy a distinguir la posición del papa, que es una cosa, y luego la posición de la CDF [Congreg. para la Doctr. de la Fe]. Ellos no tienen el mismo enfoque pero tienen la misma conclusión que es "terminemos con el problema dándole su reconocimiento a la Fraternidad". Pero estoy persuadido que al menos en parte tienen diferentes enfoques, pero finalmente resultará en lo mismo, darle menos importancia al problema que nosotros consideramos importante, que es el concilio, disminuyendo la obligatoriedad del concilio.
Lo que ellos dicen es que el cuestionamiento de la libertad religiosa, de Nostra aetate, la relación con las otras religiones, el ecumenismo, e incluso una gran parte de la reforma litúrgica; no nos separan de la Iglesia. Es decir, se puede cuestionar estas cosas y permanecer católico. También significa que el criterio que nos impondrían para comprobarles que somos católicos ya no serán estos puntos. Y es muy importante para nosotros.
-¿Pero no decía Mons. Lefebvre que no podría haber un intento de plena comunión a menos que Roma se arrepintiera de sus errores? ¿Esto ha cambiado?
No, yo creo que usted tiene dos niveles, hay dos. Una cuestión es la realidad que vivimos: esperamos que la Iglesia sea pura, sea santa, y confesamos que lo es, pero sabemos muy bien que hay mucha gente en la Iglesia, miembros, desde la parte superior hasta la inferior, que no están viviendo de esta manera, y esto no es nuevo, ha pasado en todos los tiempos; y -okey- usted dirá que hay buenos católicos, hay católicos tibios, hay miembros muertos. Todos ellos son miembros de esa Iglesia. Entonces se le debe dar espacio a cierta parte de eventos desafortunados en la Iglesia, los cuales confesamos pues vemos en la Iglesia no la realidad humana sino la realidad sobrenatural con la parte humana. Nosotros permanecemos y nos mantenemos viendo la santidad de la Iglesia, mientras criticamos, atacamos, reprochamos, condenamos los elementos que se opondrían a esta santidad, a la pureza de la doctrina que viene de Nuestro Señor. Y entonces el arzobispo siempre tuvo esta posición, era un obispo de la Iglesia, conocía el estado de la Iglesia, sabía que de la gente a su alrededor no todos eran perfectos. Pero ¿quién es perfecto? Todos tenemos defectos. Esto no impide vivir, pero eso no significa estar de acuerdo con todo. El problema viene cuando estas actitudes provienen de lo más alto, entonces el problema se multiplica allí, lo que es muy grave, y en ese sentido se deben tomar las palabras de Mons. Lefebvre, en este sentido que dice nosotros no vamos a obedecer en estas cosas.
-¿Cuáles son sus motivos principales para estar en plena comunión? La gente dice que usted necesita ordenar más obispos…
En primer lugar, repetida y constantemente hemos dicho que nosotros no estamos fuera de la Iglesia. Mantenemos esto. Nosotros tenemos todos los elementos que son necesarios para lo que antes se entendía por estar en comunión. Desde el concilio han inventado un nuevo sentido para la palabra comunión, hablando de “comunión plena”. “comunión parcial”, lo que es muy confuso. Nosotros solamente reclamamos que tenemos el derecho de ser etiquetados como católicos porque lo somos, nosotros reconocemos las autoridades y porque tenemos todos los elementos necesarios, este es el primer punto.  Pero además yo no estoy buscando esta regularización o regularización canónica como un absoluto para mí. Es un derecho tenerla pero no vamos a comprometer, a dañar la fe, la disciplina de la Iglesia para obtenerla. Nosotros consideramos una injusticia que no nos la den, y afirmar, como dicen, nuestro punto de vista, y eso es todo. Si nos ponen a elegir entre mantener la fe o hacer un compromiso, está claro que no haremos el compromiso.
-Porque esta es la preocupación por ejemplo de Mons. Williamson, él piensa que usted va hacia una tendencia modernista sólo por formar parte de la iglesia conciliar. ¿Qué dice usted? ¿Usted cree que hay un peligro, y qué medidas se pueden tomar para evitar ese peligro?
Yo diría que hay peligros en todas partes. Esta situación, la situación general de la Iglesia, es muy peligroso ahora mismo. Hay peligros en todas partes. Siempre he descrito la situación como estando en la cima de una montaña y se está entre dos abismos, a la derecha y a la izquierda.  Y si se pone el pie demasiado a la izquierda o demasiado a la derecha, se cae. Y yo diría que al demonio no le importa de qué lado se caiga, mientras caiga. Y yo considero que en cuanto a nosotros, es como un milagro que no caímos y pedimos que no lo hagamos. Entonces la perspectiva de Mons. Williamson es completamente equivocada. El piensa, primero, que nosotros queremos comprometernos, que lo queremos a cualquier precio, y él dice que estaremos bajo la influencia de gente liberal, y como ellos serán la autoridad, nosotros necesariamente iremos con la corriente principal. Y otra vez, para nosotros esta no es una opción, nosotros pedimos, solicitamos de Roma las garantías para que podamos continuar del modo como lo hacemos.
-¿Han sido ya ofrecidas garantías que usted puede aceptar o todavía no?
Creo que entre más avanzamos, más indulgente se vuelve Roma. Es por eso que ahora hemos empezado a hablar acerca de acercarnos más porque Roma poco a poco está dando, garantizando, lo que nosotros vemos como una necesitad, y lo que ellos también empiezan a ver como una necesidad. No es toda Roma, es una parte, la más conservadora y que están completamente horrorizados por lo que está sucediendo en la Iglesia.
-Pero dada la confusión en la Iglesia ahora y el descontento entre los conservadores, ¿ustedes se ven como viniendo al rescate de la Iglesia de cierta manera?
Algunos en Roma nos lo dicen, no usan la palabra rescate sino ayuda. Y definitivamente, incluso en el documento propuesto se habla de esto, y entonces no somos nosotros los que inventamos. Es realmente porque la situación de la Iglesia es catastrófica. Y yo digo que finalmente ahora en esta catástrofe que aumenta, hay voces que empiezan a hablar y también gente que se nos acerca y trata de considerar nuestra posición como ya no tan mala.
-Algunos dicen que si ustedes entran en comunión plena sería una misericordia de Dios, como si ésta se mostrara a aquellos que están muy molestos e inquietos por toda la situación. Sería una misericordia de Dios traerlos a ustedes de vuelta.
Yo estoy persuadido que Dios no ha abandonado su Iglesia. Hay pruebas, pero Él siempre está allí. Es difícil dar con anticipación tales nombres o etiquetas, para mí el hecho de que no se nos ha condenado en esta situación, lo que es realmente paradójico porque es así como somos, no hemos cambiado nada, nosotros continuamos denunciando lo que está sucediendo, y a pesar de esto se ve este movimiento a favor dentro de Roma… para mí sí, yo veo la mano de Dios. Y si eso sucede -aún no estoy seguro- definitivamente sería un buen signo de la Misericordia de Dios, sí, para todos.
-Usted dijo que le gustaba este papa en muchos aspectos, ¿es verdad que este papa le gusta en algún aspecto?
Este Santo Padre es completamente atípico y el problema que tenemos al abordarlo es tratar de ponerlo en una categoría. Uno de los mayores problemas es que la manera normal de juzgar a alguien es tomar sus acciones y concluir que actúa de este modo porque así piensa. Y si se trata de hacerlo con este papa, uno se queda desconcertado porque un día él hace algo y al día siguiente hace casi lo contrario, o dice. Entonces este es uno de los puntos más confusos del papa actual y yo creo que debemos entender que no se puede abordar en este nivel. Ha dicho varias veces que él considera la doctrina más bien como un obstáculo al tratar con la gente, para él lo que importa es la gente, es la persona, entonces él trata de ver a la persona y entonces él es muy humano. Ahora ¿cuál es su motivo? Para mí él es alguien a quien le gusta ver a todos salvados, ver que todos tienen acceso a Dios, que es como un rescatista que al final desata la cuerda que es la seguridad, para ponerse en una situación peligrosa al tratar de llegar a otras personas, y yo creo que probablemente esto es lo que está haciendo con nosotros. Para el modernista ciertamente ha desamarrado la seguridad de la cuerda para llegar a nosotros. Y él dijo que ha tenido problemas con algunas personas en la Iglesia por este acercamiento, pero está utilizando este acercamiento para todos los que están en las periferias.
Él ciertamente ve las cosas con las que no estaría de acuerdo con nosotros, cosas que le gustaría vernos cambiar, pero para él, eso no es lo importante. Lo que es importante es amar a Jesús y eso es todo.
-Si ustedes son reconocidos canónicamente, ¿podrán seguir siendo críticos como ustedes deben serlo? ¿tendrán una garantía?
Desde hace dos años hay otras voces. Esto es una garantía práctica. Es decir, no seremos los únicos. Si fuéramos los únicos podría haber preocupación pero ahora mismo hay muchas otras voces que empiezan a expresarse, creo que se está convirtiendo en hábito. Entonces es algo garantizado. La autoridad está casi perdiendo terreno porque la situación es muy severa, entonces pienso que debemos estar contentos por cualquier voz que empiece a corregir la situación.
-Algunos sugieren que usted quisiera pedir al papa que la cabeza de la FSSPX fuera hecho cardenal, por ejemplo.
No. Es al papa a quien le toca elegir sus consejeros, porque los cardenales son sus consejeros. Para mí, nosotros tenemos un trabajo, nuestro trabajo es permanecer en nuestro lugar, hacer nuestro trabajo en nuestro lugar, no soñar. No creo que siendo cardenal algo vaya a cambiar. El puesto que obtengamos es nuestro trabajo y debemos cumplirlo y eso es todo.
-Sobre los problemas que ustedes tienen con el concilio, ¿usted seguirá insistiendo que éste sea corregido?
Roma ha dicho que es forzoso que las discusiones sobre el concilio continúen. Entonces definitivamente sí, nosotros mantenemos la urgencia de hacer correcciones y en parte, ellos empiezan a reconocer esa urgencia.
-¿Qué pasará si usted no ve ningún movimiento en cuanto a estas correcciones?
Seremos pacientes. Llegarán.
-¿Qué tan confiados están los fieles en la Fraternidad? ¿Y qué confianza tiene usted de que los fieles en la Fraternidad están detrás de usted? Porque, por ejemplo Amoris laetitia, capítulo 8: debo imaginar a bastantes fieles angustiados detrás de esto.
Nadie está detrás de esto.
-¿Pero esto no los hace todavía más escépticos y reticentes en llegar a la plena comunión al ser regularizados?
Creo que si no tienen el panorama completo, pensarían que es una locura hacer un acuerdo ahora. Será bastante trabajo, tomará tiempo ser capaz de llevar a los fieles a darse cuenta esta nueva cara en la historia de la Iglesia, esta nueva realidad. Nosotros estamos en la realidad, tenemos que asirnos de ella lo más preciso posible, con toda la exactitud posible para manejarla correctamente. Decir solamente que no nos movemos porque las cosas están mal no es de ninguna manera lo que Dios está pidiendo a sus Apóstoles.
-Otro problema, ayer, con las mujeres diáconos ¿Puedo preguntarle lo que piensa al respecto?; ya que vuelve todavía más difícil llevar a sus fieles junto a usted.
Es sólo una cosa más, no cambia el problema fundamental, sólo está añadiendo un elemento más a la tragedia que la Iglesia está viviendo, que es llevar confusión, jugando con las palabras. Aplicándolo a la actualidad, las cosas que sucedieron en el pasado pero no de la misma manera, el nombre que encontramos en la Sagrada Escritura, San Pablo hablando de las diaconisas, pero no era un ministerio sacramental, por lo que no tiene nada que ver con eso,  sólo tiene que ver con el servicio, la ayuda. En ese tiempo era similar, había una similitud con el servicio que se les pedía a los diáconos pero eran dos niveles diferentes porque el diácono tiene poder en los sacramentos mientras que las diaconisas en ese tiempo no lo tenían en lo absoluto. Entonces está mezclando dos cosas y trayendo más confusión. Y por supuesto tocando un punto muy, muy delicado, sabemos que los modernistas quieren una nueva situación teniendo mujeres sacerdotes y obispos y esto es interesante porque Roma lo etiquetó como un pecado contra la fe pretender esto. Si alguien lo hace está fuera de la Iglesia y pierde la fe.
-¿Usted piensa que hay un motivo ulterior detrás de esta clase de proposición?
No necesariamente en el papa. Porque no tiene una estrategia ideológica, él ve con otra perspectiva. Pero hay gente que lo tiene. Y lo usarán en esa dirección, esto está muy claro.
-¿Usted cree que el papa lo escucha cuando lo necesita?
Ciertamente lo hace. Pero no creo que quiera hablar de doctrina. Él habla acerca de salvar almas y encontrar los modos para hacerlo.
-La doctrina ocupa el segundo lugar.
En esta perspectiva, al tratar con los problemas, sí. Estoy bastante persuadido.
-¿Está usted preocupado de que lo quiera llevar –algunos lo piensan- simplemente a neutralizarlo muy lentamente?
Esa no es su perspectiva. Yo diría lo contrario. Él sería alguien que vería ventajas en tener controversia… Entonces yo lo vería queriendo que nosotros seamos controversiales para provocar y crear una nueva situación, la cual, tal vez, en una manera Hegeliana, traería una mejor situación. Por supuesto, nosotros estamos en contra de este enfoque dialéctico, pero podría ser ese. No estoy seguro.
-Acerca de Mons. Williamson, ¿qué piensa usted de su reciente consagración episcopal en lo que algunos llaman el movimiento resistencia? ¿Es una preocupación para usted?
No. Para mí se ha ido. Desafortunadamente, muy desafortunadamente. Se fue y sólo dio un paso más hacia el abismo. Es una piedra en el agua que no cambia nada, no ayuda en nada. Es un error enorme y, bueno, hay que rezar por él.

jueves, 19 de mayo de 2016

ACUERDO INMINENTE: NUEVA ENTREVISTA A MONS. FELLAY


Mons. Fellay de la FSSPX: Poco a poco Roma nos está dando lo que necesitamos para la reconciliación.
Por Edward Pentin.
En una amplia entrevista con The Register, el líder de la Fraternidad Sacerdotal tradicionalista detalla cómo Francisco ha abierto la puerta a la plena integración de la FSSPX con la Iglesia.
Menzingen, Suiza: La reconciliación entre la FSSPX y Roma parece ser inminente, ya que un obstáculo clave -la oposición a ciertos aspectos del Concilio Vaticano II-  ya no serán causa para continuar separados de la Iglesia.
Mons. Bernard Fellay,  superior general de la FSSPX, dijo a The Register en Mayo 13 que está “persuadido, al menos en parte, por un enfoque,” en el cual, él cree,  el Papa Francisco está poniendo menos peso en el Concilio y más énfasis  en “salvar  las almas y encontrar una manera de hacerlo”.
Ese mensaje fue reforzado esta semana cuando el Papa Francisco dio una pista de que la reconciliación podría estar cerca, diciendo al diario francés católico La Croix en Mayo 16 que la FSSPX son “Católicos en camino a la plena comunión” y “ el buen dialogo así como él buen trabajo están tomando lugar”.
De acuerdo con Mons. Fellay, el Vaticano está diciendo a la Fraternidad, a través de  palabras anunciadas, que ahora es posible cuestionar a las enseñanzas de Concilio sobre la libertad religiosa, ecumenismo y la reforma litúrgica “y seguir siendo católico”.
“El criterio que nos impondrían para comprobarles que somos católicos ya no serán estos puntos, dijo. Y es muy importante para nosotros.
En 1970, el Arzobispo Marcel Lefebvre, un sacerdote francés del Espíritu Santo, fundó la Fraternidad internacional  para formar y apoyar sacerdotes y esparcir la fe en todo el mundo.
Pero su oposición a ciertas enseñanzas del Concilio Vaticano II respecto al ecumenismo, libertad religiosa y aspectos de la reforma litúrgica llegó a su colmo en 1988, cuando Mons. Lefebvre ordeno cuatro Obispos en 1988 en contra de la voluntad expresa del Papa “San” Juan Pablo II. Fue entonces cuando los cinco inmediatamente incurrieron en excomunión automática, y la FSSPX ha estado en una situación irregular desde entonces.
Mons. Lefebvre murió en 1991, y el Vaticano y FSSPX han estado trabajando seriamente hacia la reconciliación desde el 2000.
Benedicto XVI buscó mejorar las relaciones, primero en 2007, confirmando que los sacerdotes pueden celebrar la misa en latín de acuerdo con el Misal Romano de 1962 (cuyo nombre oficial es la forma extraordinaria de la liturgia) subrayando que nunca fue abrogada, y después levantando las excomuniones  a los cuatro Obispos sobrevivientes de la FSSPX en 2009.
También abrió las conversaciones formales de reconciliación con la FSSPX en el 2011, pero subsecuentemente fueron debilitándose porque el Vaticano, aparentemente en contraste con los deseos de Benedicto, alzó las estacas en el problema principal: que la Fraternidad acepte la validez de todas las enseñanzas del Concilio Vaticano II, incluyendo los textos de libertad religiosa y derechos humanos, los cuales la FSSPX los considera como “errores” teológicos.
Las ultimas y sorprendentes concesiones en esta materia han, por lo tanto, llevado a la FSSPX al borde de la regularización que, según las fuentes, podría ocurrir en cuestión de semanas o meses.
El Papa Francisco recibió a Mons. Fellay por primera vez en una audiencia privada el mes pasado, señalando un claro intento por parte del Santo Padre, de que desea que la Fraternidad sea regularizada. “Mons. Fellay es un hombre con el que se puede dialogar”, dijo a La Croix.
El Papa anunció que las confesiones de la FSSPX serían válidas y lícitas durante y después del Año de la Misericordia. Hasta entonces, Roma las consideraba inválidas pues carecían de la jurisdicción necesaria.
Se sabe que la FSSPX tiene ahora el borrador de un acuerdo del Vaticano para firmar y formalizar la regularización, pero antes quiere asegurarse de que tiene una garantía segura. "La pelota está en su cancha ", una fuente del Vaticano le dijo a The Register el 12 de mayo ": “queremos que ellos sigan adelante con ello.”
El Mensaje de Menzingen.
Mons. Fellay se sentó para una larga entrevista con The Register en un húmedo y ventoso viernes de mayo, en la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, en la Casa Madre  de la FSSPX en Menzingen, cerca de Zúrich, Suiza.
El modesto edificio, una antigua casa de huéspedes en Suiza, rodeada de colinas de los Alpes y granjas, está pasando por una renovación. Cerca de 25 sacerdotes y monjas viven allí; y debido a la expansión de la FSSPX por la abundancia de vocaciones, están contemplando la búsqueda de un edificio más amplio. Sobre una mesa hay un jarrón rodeado de varias pequeñas tazas,  cada una grabada con un momento clave en la vida de Monseñor Lefebvre.
A pesar de un horario estrecho y de  largos viajes, Mons. Fellay llegó de muy buen humor y habló libre y abiertamente en inglés. Él se da cuenta de lo sorprendente y extraña que parece que la reconciliación esté tan cerca, bajo un Papa que es considerado como más preocupado por otros asuntos.
"[La situación] es realmente paradójica, porque no hemos cambiado nada, y seguimos denunciando lo que está pasando", dijo. “Sin embargo, se ve este movimiento a nuestro favor, en Roma ." Dijo que se ha dado cuenta de que cuanto más tiempo los diálogos continúan, "más indulgente se vuelve Roma".
Pero, él también notó dos enfoques diferentes en Roma sobre la cuestión de la FSSPX. “Tenemos que distinguir la posición del Papa, que es una cosa y luego la posición del CDF” explicó, refiriéndose a la oficina doctrinal del Vaticano, la congregación para la doctrina de la Fe, dirigida por el Cardenal Gerhard Muller, que está ofreciendo más concesiones para la regularización. “Ellos no tienen el mismo enfoque, pero tienen la misma conclusión, que es: vamos a finalizar el problema dando el reconocimiento a la Fraternidad”.

martes, 17 de mayo de 2016

PEREGRINACIÓN DE LA RESISTENCIA A PUY, CON DOM TOMÁS DE AQUINO OSB

FRANCE FIDÈLE

La Resistancia Católica en Puy para Pentecostés...
¡El combate por la Fe continúa!

Más de 700 peregrinos vinieron de toda Francia para honrar a su Reina y ganar la indulgencia jubilar de Puy. El sábado por la noche, después de una larga caminata, pudimos escuchar el vibrante sermón del P. Pinaud que alentó a todos los peregrinos a no debilitarse en la Fe de siempre para congregarse con los miles de caballeros que partieron en cruzada contra los musulmanes al canto de la Salve.

Al día siguiente, domingo de Pentecostés, los peregrinos tuvieron la alegría de asistir a la Misa pontifical celebrada por Dom Tomás de Aquino. El pontífice invitó instantemente a los fieles a continuar el combate de la Fe siguiendo a Mons. Lefebvre. [Nota de NP: en esa misa hubo unas 500 comuniones, según dijo Mons. Faure a Non Possumus] 





















lunes, 16 de mayo de 2016

FRANCISCO HABLA DE LA FSSPX Y DE MONS. FELLAY



Entrevista a Francisco por el periódico La Croix:
La Croix: Usted recibió, el pasado 1° de abril, a Mons. Bernard Fellay, superior general de la FSSPX. ¿La reintegración de los lefebvristas en la Iglesia es contemplada de nuevo?
Papa Francisco: En Buenos Aires, yo siempre hablé con ellos. Ellos me saludaban, me pedían una bendición de rodillas. Ellos se dicen católicos. Ellos aman la Iglesia. Mons. Fellay es un hombre con el que se puede dialogar. Este no es el caso de otros elementos un poco extraños, como Mons. Williamson, u otros que se han radicalizado. Yo pienso, como lo formulé en Argentina, que  son católicos en camino hacia la plena comunión. Durante este Año de la misericordia, me pareció que debía autorizar a sus confesores a perdonar el pecado del aborto. Ellos me agradecieron este gesto. Antes, Benedicto XVI, a quien ellos respetan mucho, liberalizó la misa según el rito tridentino. Dialogamos bien, hacemos un buen trabajo.
La Croix: ¿Estaría dispuesto a acordarles un estatus de prelatura personal ?
Papa Francisco: Esa sería una solución posible pero antes, hay que establecer un acuerdo fundamental con ellos. El Concilio Vaticano II tiene su valor. Avanzamos lentamente, con paciencia.
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Dime quién te alaba y te diré quién eres...

domingo, 15 de mayo de 2016

viernes, 13 de mayo de 2016

El Tercer Secreto predice: ¿La Tercera Guerra Mundial y algo peor?


LEER ARTÍCULO ACÁ

LO ÚLTIMO DEL DEMOLEDOR FRANCISCO: DIACONADO FEMENINO

"Diaconisas" anglicanas


Noticia vista en Secretum Meum Mihi, 12-May-2016.

Francisco se abre a la posibilidad del diaconado femenino

Información de agencia ANSA, May-12-2016.
(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY - El papa Francisco anunció que instituirá una comisión de estudio sobre el diaconato femenino, como existía en la Iglesia primitiva, considerando que las mujeres diácono son "una posibilidad para hoy".

Lo dijo durante la audiencia de hoy con la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISQ), respondiendo a una pregunta.
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Actualización May-12-2016 (13:44 UTC): La misma información tomada de otras agencias que en el momento de redactar la entrada no habían proporcionado ningún despacho.

Agencia EFE.
Ciudad del Vaticano, 12 may (EFE).- El papa Francisco anunció hoy su intención de crear una comisión que estudie la posibilidad de que también las mujeres puedan ser diáconas.

"Es una posibilidad a día de hoy", respondió Francisco a la pregunta de una religiosa durante la audiencia que concedió a la Unión Internacional de las Superiores Generales.

El diaconado es el grado de consagración anterior al del sacerdocio y en él que se pueden administrar algunos sacramentos, como el bautismo y el matrimonio, que actualmente sólo pueden recibir los hombres.

Ante las 900 superiores generales de varios institutos y congregaciones religiosas reunidas hoy en esta audiencia, Francisco mostró su disposición por primera vez a que también haya mujeres diáconas.

A la pregunta de una de ellas de por qué no instituir una comisión oficial que estudie esta posibilidad, Francisco explicó que hace tiempo comentó con un "sabio profesor" el tema de las "diáconas en los primeros siglos de la Iglesia, pero no se sabía realmente qué papel desarrollaban y sobre todo si habían sido ordenadas o no".

"¿En cuanto a crear una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión?, creo que sí. Sería hacer el bien de la Iglesia y aclarar este punto. Estoy de acuerdo y hablaré para que se pueda realizar algo así. Acepto la propuesta. Me parece algo útil esta comisión que aclare bien las cosas".

Esta posibilidad ya había surgido durante el Sínodo de los obispos del pasado octubre de 2015, cuando el arzobispo canadiense Paul-André Durocher durante su intervención propuso al resto de obispos la posibilidad de estudiar que también las mujeres pudieran ordenarse como diáconas.

Según el concilio Vaticano II, las funciones litúrgicas y pastorales del diácono son: "administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, (y) llevar el viático a los moribundos y leer la sagrada Escritura a los fieles".

También figuran las funciones de "instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales (y) presidir el rito de los funerales y sepultura".

lunes, 9 de mayo de 2016

LA FSSPX DE USA SE PREPARA PARA EL ACUERDO


Hay un cambio en el anuncio de las ordenaciones de la FSSPX en el Distrito de Estados Unidos.

El año pasado se anunciaba así:




Este año, cada uno de los candidatos al diaconado está referidos a una diócesis de la Iglesia oficial:



ADDENDUM (10 DE MAYO): EL SITIO DEL DISTRITO DE USA HA SUPRIMIDO LA INFORMACIÓN RELATIVA A LAS DIÓCESIS. VER ACÁ.

domingo, 8 de mayo de 2016

COBARDE Y RASTRERA DECLARACIÓN DE LA FSSPX SOBRE AMORIS LAETITIA


Cita: "Rogamos humilde, pero decididamente, al Santo Padre que revise al menos el capítulo 8 de Amoris laetitia. Como en los textos del Concilio Vaticano II, lo que es ambiguo debe ser interpretado de manera clara, y lo que está en contradicción con la doctrina y la práctica constante de la Iglesia debe ser retirado, para gloria de Dios, por el bien de toda la Iglesia, por la salvación de las almas, especialmente de aquellas que están en peligro de dejarse engañar por la apariencia de una falsa misericordia."

En lugar de condenar categóricamente la pavorosa exhortación Amoris laetitiae, Ménzingen suplica al demoledor Francisco que revise al menos la peor parte de ese desastroso documento. Acto seguido, la FSSPX hace unas distinciones que no vienen al caso: un pastel envenenado debe ser lanzado entero a la basura; esto es lo que exigen el bien de la Iglesia y la salvación de las almas.

¿A quién suplica Ménzingen? A un terrible destructor de la Iglesia, a un verdadero demoledor de la fe. Vean este video que informa que el Arzobispo Forte delató la táctica usada por Francisco para dar la comunión a los pecadores públicos. Según Forte, el Papa le dijo que tenía la intención de permitir recibir la comunión a los adúlteros, pero quería proceder en eso de modo muy discreto a fin de evitar una oposición ruidosa:




BOLETÍN DEL SEMINARIO: PALABRAS DE MONS. FAURE

Estimados amigos y benefactores:
El 20 de agosto de 1959, Mons. de Castro Mayer respondía al cuestionario del cardenal Tardini para la preparación del Vaticano II. Lo que escribió en esta época se aplica a la nuestra de una manera todavía más urgente. Especialmente en su ideal de formación del clero. Él escribió en efecto esto: “La formación del clero, en primer lugar, debería tender a producir sacerdotes que luchen contra la conjuración anticristiana que reina en el mundo y trastorna las almas de arriba abajo. Si esto no es así, hay que temer que los mismos sacerdotes sean infectados por las máximas del mundo y terminen por ser inútiles para la edificación de la ciudad cristiana”.
Estas palabras de Mons. de Castro Mayer pueden parecer severas acerca de los sacerdotes que correrían el riesgo de ser “infectados por las máximas del mundo”, pero frente a la constatación de la apostasía actual de las antiguas sociedades cristianas e incluso de Roma, no podemos más que aprobar el juicio de este gran obispo. Un clero que no lucha es un clero que se repliega ante los caprichos del mundo.
Para formar este clero, Mons. de Castro Mayer no sugiere solamente el llevar la sotana, sino también la continuación de los estudios de humanidades, y agrega la prudencia con las mujeres en tanto el mundo se encuentre viciado por el naturalismo que no pone ninguna atención a la castidad y descuida el pecado original. Dicho de otro modo, una doctrina sólida junto a la santidad de la moral de la cual la piedad es el signo más visible. Este es el ideal sacerdotal de nuestro seminario San Luis María Grignion de Monfort: hacer pastores que podrán, por sus ejemplos y sus palabras, aumentar el valor de los católicos contra todas las perversiones intelectuales y morales que el infierno sea capaz de vomitar.
San Luis María Grignion, providencialmente patrón de nuestro seminario, es para nosotros un modelo bastante apropiado e imitable para formar tales clérigos.
Invitamos a los fieles a orar con fervor para que nuestros actuales candidatos sigan generosamente el camino que San Luis María Grignion trazó para los apóstoles de los últimos tiempos.
Les aseguramos nuestras oraciones y los bendecimos paternalmente,
Mons. Jean Michel Faure

sábado, 7 de mayo de 2016

COMENTARIO ELEISON Número CDLX (460) - 07 de mayo de 2016

Sentimientos de Benedicto
Cuando Benedicto vuelve la Redención tan amena,
Entonces Cristo se convierte sólo en azúcar y canela.
Cuando hace dos meses una entrevista dada en Octubre del año pasado por Benedicto XVI a un sacerdote Jesuita fue publicada en Italia, algunos Católicos equivocadamente “píos” la tomaron como significando que el anterior Papa estaba retornando a la doctrina Tradicional respecto a la absoluta necesidad de pertenecer a la Iglesia Católica para la salvación. Desgraciadamente, la entrevista muestra en realidad a un modernista impenitente no midiendo al hombre moderno por la Verdad Católica sino a esa Verdad por lo que el hombre moderno puede o no puede comprender y aceptar. Para ser justos, el entrevistador planteó cuatro preguntas serias y Benedicto no las evadió. He aquí un resumen de la entrevista, cruelmente breve pero no esencialmente injusto, con comentarios agregados en bastardilla:
P: ¿Viene la FE a través de una comunidad, la cual a su vez es un don de Dios?
R: La Fe es un contacto personal viviente con Dios mediante una comunidad viviente, porque para creer yo necesito testigos de Dios, es decir la Iglesia, la cual no es solamente un conjunto de ideas (cierto, pero un conjunto de ideas es el objeto mismo de la fe en la cual se cree. Benedicto comparte el subjetivismo moderno). A través de los sacramentos (en concordancia con los parámetros objetivos de la Fe) de la Iglesia yo entro en contacto viviente con Cristo.
P: ¿Puede el hombre moderno comprender la JUSTIFICACION por la FE de Pablo? (Noten la primacía del hombre moderno)
R: Para el hombre moderno, Dios no puede dejar que la mayoría de los hombres sufran la condenación eterna (mismo comentario). La preocupación por la salvación personal ha desaparecido en la mayoría (¿y qué? ¿entonces la doctrina debe cambiar?). Pero el hombre moderno todavía percibe su propia necesidad de misericordia, entonces conoce su propia indignidad. De hecho, él espera un amor salvador, el cual es la misericordia de Dios, que lo justifica (entonces el hombre peca, espera la misericordia de Dios, ¿y eso lo justifica? ¡Esto es Protestantismo puro!). Por el contrario, la idea clásica de Dios Padre sacrificando a Su propio Hijo para satisfacer Su propia justicia es incomprensible hoy. Más bien, el Padre y el Hijo tenían la misma voluntad (¡pero Jesús como Dios y hombre tenía dos voluntades!) y la totalidad de la maldad del mundo fue superada, tal como necesitaba serlo, por Dios compartiendo los sufrimientos del mundo, en lo cual el Padre y el Hijo compartieron por igual (¡pero el Padre como Dios no podía sufrir, y solamente como hombre pudo Cristo sufrir! ¡Esta nueva doctrina vacía la Encarnación, la Cruz, el pecado de la humanidad, la justicia de Dios, nuestra Redención! ¿Qué queda del Catolicismo?).
P: ¿Ha evolucionado la enseñanza de la Iglesia sobre el INFIERNO en los tiempos modernos?
R: “En este punto nos enfrentamos con una profunda evolución del dogma” (¡sic! Pero el dogma no puede evolucionar. Como hombre moderno, Benedicto no tiene noción de una verdad ni alterada ni alterable). “Después del Vaticano II, la convicción de que los no bautizados están perdidos para siempre fue finalmente abandonada” (¡como si el Vaticano II pudiera cambiar la enseñanza de la Iglesia!). Pero entonces surge un problema – ¿por qué ser todavía Cristiano (¡buena pregunta!)? La solución de Rahner de que todos los hombres son Cristianos anónimos excluye el drama de la conversión (¿solamente “drama” – no “absoluta necesidad”?). La solución de los Pluralistas por la cual todas las religiones son suficientes para la salvación es inadecuada (cierto). La solución de De Lubac es que Cristo y la Iglesia de alguna manera substituyen a toda la humanidad, digamos que por creer, practicar y sufrir por la verdad. Al menos unas pocas almas son necesarias para hacerlo.
P: Si la maldad debe ser reparada, ¿la repara el sacramento de la CONFESIÓN?
R: Solo Cristo puede reparar la maldad, pero la Confesión siempre nos devuelve al lado de Cristo.
En vista de tal entrevista, ¿puede alguien todavía dudar que los líderes de la Fraternidad de San Pío X están gravemente engañados al pensar que la Fraternidad puede ponerse de manera segura bajo estos Romanos? Del humanismo y el Protestantismo, una falsa visión de la Redención ha calado los huesos modernos y de los huesos modernos finalmente a los hombres de Iglesia católicos. El Vaticano II enseña y predica una Cristiandad sin la Cruz. Es altamente popular pero totalmente falsa. Que Dios tenga misericordia de estos hombres de Iglesia.
Kyrie eleison.


viernes, 6 de mayo de 2016

MONS. FELLAY: NUEVO SERMÓN ACUERDISTA


FUENTE 

Nota: nuestros comentarios en rojo.
Con ocasión de la consagración de la iglesia San Jose de Montréal de l’Aude (Francia), el domingo 1 de mayo de 2016, Mons. Bernard Fellay, Superior General de la FSSPX, pronunció un sermón sobre el sentido espiritual de esta magnífica ceremonia litúrgica. En la última parte, evocó el estado actual de las relaciones de la Fraternidad con Roma.
(…) Pidamos al Buen Dios el comprender un poco mejor este misterio, de comprender que a pesar de todas las miserias humanas, a pesar de que haya un papa que sostiene ahora discursos inconcebibles sobre la moral, que nos está diciendo que el pecado es el estado de gracia -¡es inconcebible, inaudito lo que se puede escuchar hoy! pues bien, a pesar de esto, este papa puede todavía ejecutar actos que santifican, que salvan. El Buen Dios no le ha quitado el poder de atar y desatar (Mat. 16, 19). Él puede hacer el bien, y lo hace todavía. Es la misma cosa para los obispos. Son grandes misterios. Esto no quiere decir que se apruebe lo que se hace mal, al contrario, lo rechazamos, nos protegemos de eso. Pero al mismo tiempo reconocemos que en la Iglesia hay algo más fuerte, hay algo más grande que las cosas que vemos: está Dios, Dios infinito, infinitamente santo, infinitamente bueno. Está el único camino que nos ha sido dado para salvarnos, pues no hay otro. Si queremos ir al Cielo, hay que pasar por la Iglesia, la Iglesia católica y romana, no hay otro camino. Podemos tratar de inventar todo lo que se desee, es un fracaso anticipado. Sólo hay este camino. Por lo tanto no se debe abandonar la Iglesia. [Mons. Fellay, como es su costumbre, omite la distinción entre Iglesia Católica e iglesia conciliar, identificando ambas. Contrariamente, Mons. Lefebvre dijo estas palabras que son su última voluntad respecto a las relaciones de la FSSPX con Roma: "Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica." ("Itinerario Espiritual", 1990)].
Hay cosas escandalosas en lo que sucede hoy en día, es verdad, pues lo que vemos ahora es una situación de confusión que aumenta, una situación más y más caótica. Se le pregunta a un obispo lo que piensa, se le pregunta a otro lo que piensa, nos responden cosas contradictorias, y esto sobre lo esencial: la fe, lo que es necesario hacer para salvarse. Así que es gravísimo. Y entre más se avanza, más vemos que esta situación se extiende.
Y al mismo tiempo vemos cómo el buen Dios trabaja en su Iglesia. Al mismo tiempo vemos que, sobre todo en los más jóvenes, hay un principio de reacción, e incluso en lo alto de la jerarquía. Hay cardenales, hay obispos que comienzan a decir “es demasiado”. Ellos empiezan a hablar. Yo diría que de repente vemos que nosotros ya no somos los únicos en protestar, en reaccionar; hay otros. Esto es nuevo. [Los sempiternos brotes primaverales esperanzadores con que sueña Mons. Fellay... Esta cantinela del Superior General está sumamente trillada. Tampoco es nuevo ese grupúsculo de clérigos "conservadores" que -a veces, sólo  a veces- se anima a criticar algo de la espantosa crisis de la Iglesia, aunque cuidándose de usar ciertas palabras mal sonantes como "liberales", modernistas", "herejes", "apóstatas", "traidores", etc. La idea que subyace en las palabras de Mons. Fellay es ésta: esos críticos esperan nuestra regularización para unir fuerzas y salvar a la Iglesia. Pura ilusión.]
La adhesión al Concilio ya no sería el criterio de pertenencia a la Iglesia.
Y en las relaciones que tenemos con Roma, hay cosas todavía más sorprendentes y que nosotros relacionamos a esta situación caótica. Recientemente, por primera vez, pudimos escuchar en Roma que nosotros ya no estábamos obligados a aceptar el Concilio. Ustedes se dan cuenta: ¡Es enorme! Nos han dicho: “Ustedes tienen el derecho de mantener esta opinión”. Todavía no es: “nos equivocamos”, todavía no es: “el Concilio fue malo”, sino que es: “el Concilio no puede obligar”. No podemos obligar a alguien a aceptar el Concilio para ser católico. Así que eso es lo que hemos escuchado hasta ahora. Hasta hace dos años, era: “Si ustedes quieren ser católicos, deben aceptar el Concilio, deben aceptar la bondad de la nueva misa”. ¡Pues bien! Ahora nos dicen: “No, ustedes no deben, porque esto no tiene el grado de obligación”, ellos utilizan términos no muy precisos. [Mons. Fellay no comprende el liberalismo. No entiende que los liberales aborrecen toda obligación, sencillamente porque ellos adoran la libertad. Lo que hace notar el Superior General no es un cierto movimiento desde el liberalismo al tradicionalismo, o un debilitamiento del liberalismo en favor del tradicionalismo o de la verdad; sino todo lo contrario: una profundización o agravamiento del liberalismo. Por eso el súper liberal Francisco es capaz de regularizar la FSSPX, porque, como el gran liberal que es, aborrece la misma idea de obligación, de coacción, de coerción; y todo lo que, según los liberales, coarta la sacrosanta libertad.] Nos dicen: “No es doctrinal, es pastoral”. Es un poco lo que nosotros mismos hemos dicho: “este Concilio es pastoral y no quiso obligar”. De repente ahora, nos lo conceden: “Es verdad, este concilio no quiso obligar”.
¿Qué nos dará esto más adelante? Veremos, pero es un paso que, para mí, es capital. Estamos viviendo un momento que es, pienso, una bisagra en la historia de la Iglesia, en la historia de esta época en que nos encontramos, incluso podemos decir en la historia de este concilio. Es la primera vez que nos dicen -y lo dicen abiertamente- que la no aceptación de la libertad religiosa, del ecumenismo, de la nueva liturgia no es un criterio de rechazo de la Iglesia católica. Ya no se tiene el derecho de decir que alguien ya no sería católico si no está de acuerdo en Notra Aetate, las relaciones con las religiones no cristianas, el ecumenismo, la libertad religiosa. Es la primera vez que escuchamos esto ¡desde hace 50 años! [Pero lo que Mons. Fellay no entiende es que todo eso se reduce a esta máxima tan profundamente liberal como mundana, anticatólica y apóstata de Francisco: "vive y deja vivir". Eso, exactamente, está diciendo hoy el Vaticano a la FSSPX: vive entre nosotros, pero deja vivir. Vive libre y deja vivir libres a los demás. Y por eso el Superior General se ha cuidado de hacer críticas varoniles y frontales al demoledor Francisco]
Y para nosotros, parece que a través de estas proposiciones, que parecen poco fuertes, de hecho ya hay una línea coherente que se dibuja desde hace un año y medio, una línea verdaderamente nueva respecto a nosotros. Otra vez, nosotros vamos a ver cómo las cosas se desarrollan; hemos aprendido a ser más bien prudentes [!!!!!!] en todos estos asuntos. ¿Es sólo un momento? En nuestra opinión ¡no! A partir del momento en que han abandonado este punto, ya no pueden retomarlo. Si han llevado al concilio al nivel de la opinión, ya no se puede decir después, de repente, que no, que era obligatorio. Estas son por lo tanto cosas muy importantes que están sucediendo. [¿Qué más decir? Que la Fraternidad está en manos de un gran iluso].
Esto no quiere decir en absoluto, queridísimos hermanos, que es el triunfo. Es una nueva fase en la guerra. Esto no quiere decir que, ya que ellos dicen esto, nosotros tendremos ahora la paz. Absolutamente no. Por otra parte, hasta diré que es una parte en Roma que declara esto, mientras que otra parte continúa diciendo que somos cismáticos. El papa no lo dice, él dice que somos católicos, pero otros dicen que no. Es verdaderamente una situación increíble en la cual nos encontramos. [En el pensamiento de Mons. Fellay, el papa Francisco está por sobre esta confrontación entre los buenos conservadores y los malvados progresistas. Doblemente falso: Francisco hace parte del bando de los liberales y modernistas extremos, al que a veces y en cierta medida se opone el bando de los liberales y modernistas moderados. Mons. Fellay ha olvidado estas cuatro palabras inmortales del P. Sardá y Salvany: "el liberalismo es  pecado".]
In te, Domine, speravi : non confundar in æternum
En tal situación, es evidente que hay que crecer en la fe, enraizarse en la fe. Y estas ceremonias nos ayudan a ello. Es necesario sobre todo regresar al buen Dios, a los medios sobrenaturales, a la Santísima Virgen María, a los santos que están allá, que son vencedores. Ellos ganaron, dominaron la batalla, la guerra en la cual estamos. Ellos son vencedores. Si permanecemos apegados a ellos, a la Santísima Virgen María, si buscamos su protección, la protección de los santos, nosotros nos ponemos del lado vencedor. Evidentemente esto no nos retira nuestras obligaciones, la obligación de combatir [letra muerta...], la obligación de nutrir nuestra fe. Pero aquél que se apega al buen Dios, a esta consolación, e incluso a esta certeza que viene de la virtud de la esperanza: éste no será confundido. [Dios no ayuda a los que lo traicionan]. Al final de la ceremonia, cantaremos el Te Deum, cuya última palabra es: “He esperado en ti, yo no seré confundido eternamente”. Si nosotros confiamos en el buen Dios, es seguro que llegaremos al Cielo. [¿Y la Verdad?] Por supuesto, hay que seguir sus mandamientos, hay que obedecerlo, pero estamos seguros de llegar al Cielo. Porque el buen Dios prometió su ayuda, prometió su gracia, a aquél que la quiera, esta gracia, que la pide al buen Dios, él la recibirá. [Mensaje subyacente: confíen. Haremos el acuerdo con Roma. Confíen. Sobreviviremos. Confíen. No nos sucederá a nosotros como a todos los que fueron regularizados por Roma. Confíen.]
No estamos en la tierra en una situación donde habría un cincuenta por ciento de oportunidad de ganar o de perder. Esto no es verdad: cincuenta por ciento de oportunidad de ir al Cielo, cincuenta por ciento de riesgo de condenarse. ¡Absolutamente no! El buen Dios no quiere de ninguna manera que nos perdamos. Es Él quien permite estos sufrimientos, todas estas pruebas, no para hacernos caer, sino para hacernos ir al Cielo, para que a través de estas pruebas, nosotros crezcamos en virtud. Cada vez que Él permite una prueba, nos ofrece la gracia que nos es necesaria para ser vencedores. Él nos quiere vencedores, Él no nos quiere perdedores. No se dejen tener estas visiones derrotistas, temerosas, que vienen del diablo. Es el único que quiere desalentarlos, haciéndoles ver sus debilidades, -¡y todos nosotros las tenemos! Pero el buen Dios nos da su gracia para volvernos fuertes, para volvernos vencedores. [Confíen. Venceremos cuando seamos reconocidos por Roma. Confíen. No sean miedosos ni amargos. Confíen.]
Así que ahora levantemos nuestras miradas hacia el Cielo, la Iglesia no sólo está en la tierra. Cuando se consagra justamente esta iglesia, pensamos en la Iglesia del Cielo, la que se llama la Jerusalén celeste. Entonces llevemos nuestras miradas hacia el Cielo. Nosotros estamos en la tierra para esto, solo para esto: para ir al Cielo. Y allí hay una miríada de hombres que estuvieron como nosotros aquí en la tierra y que ahora están en el Cielo; y que son nuestros amigos [los santos no son amigos de traidores], y para quienes nuestra suerte no es indiferente. Pidámosles su ayuda, otra vez, y especialmente a la Virgen María. Si ella se tomó el trabajo de bajar a la tierra para recordar a sus hijos esta urgencia de la oración, de la penitencia, es para ir al Cielo. Que este lugar ahora consagrados sea uno de esos lugares que verdaderamente abren la puerta del Cielo, que los conduzcan, a todos ustedes que vendrán a esta iglesia, al Cielo para admirar durante toda la eternidad la gloria de Dios, la gloria de la Santísima Trinidad, unidos a todos los santos y los ángeles del Cielo.
Así sea.

La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales... Y la serpiente dijo a la mujer: ciertamente no moriréis... (Gn 3, 1 y 4).