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jueves, 23 de marzo de 2017

RECONCILIACIÓN CON ROMA: LA ÚNICA CONDICIÓN NECESARIA



¿RECONCILIACIÓN CON ROMA?

Periodista: ¿Cree usted posible una reconciliación con Roma?

Mons. de Castro Mayer: No existe oposición entre nosotros y la Roma de los Apóstoles, la Roma católica regada por la sangre de los mártires. Es suficiente que las autoridades de la Iglesia se reconcilien con la Tradición infalible de Roma, que ellos condenen las desviaciones del concilio Vaticano II y las locuras de ese maligno “espíritu del Concilio”, y la reconciliación será automática, ipso facto.

Entrevista a un diario brasileño, 29 de septiembre de 1989. Le Sel de la terre N° 37, verano 2001.

miércoles, 22 de marzo de 2017

VALOR Y VILLANÍA

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Es difícil descartar la posibilidad de que en la actual crisis de la Iglesia se estén empleando ciertas tácticas a las que antes los comunistas recurrieron exitosamente. El bullado incidente de las dubia va siendo olvidado gradualmente. En los últimos días se ha dicho que los cuatro Cardenales que presentaron las dubia han desistido de hacer una corrección pública a Francisco. Esto prueba que tuvimos razón al calificar lapidariamente ese episodio como una "escaramuza entre liberales".

Un factor determinante en la actual crisis de la Iglesia es la debilidad, la falta de fortaleza y de virilidad de los Pastores. Retroceden ante el lobo. No habrá una verdadera contrarevolución desde dentro (como muchos ilusos quieren creer) porque aunque en la Jerarquía oficial de la Iglesia hay todavía mucha gente bien intencionada, ya no hay nadie con una mente clara acerca de la actual crisis, con la necesaria fortaleza y con una voluntad suficientemente firme. Y por eso mismo los modernistas ahora quieren integrar a la FSSPX, a fin de tener bajo su control a lo que quedaba de más sano en la Iglesia. Simple. Por qué sucede que, desde hace algunos años, Mons. Fellay no ve esto, sigue siendo un misterio.

FUENTE (en inglés - extracto)

Valor y Villanía

"La corrección formal [en lo de las dubia] todavía está en curso… Sólo espere. Ya verá. Cualquier día de estos los prelados emitirán una fuerte declaración". Los rumores deambulan por la Ciudad Eterna y por todo el mundo vía internet; y sin embargo lo único que hemos obtenido es mucha espera y nada en concreto. 

La resistencia al bulldozer Bergogliano sigue siendo inexistente frente a los ataques abiertos contra los católicos, el Santo Sacerdocio y la Santísima Eucaristía. Ningún clérigo se levantará. Por lo tanto, las campañas de rumores que insinúan una insurrección católica llevada por los cobardes eclesiásticos de Roma no nos impresionan, y siguen siendo dignos solamente de la  escasa atención de los católicos.

Los comunistas soviéticos dedicaron una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo engañando a Occidente, con un éxito sin precedentes, a través del uso estratégico de la desinformación. La desinformación implica la publicación de declaraciones cuidadosamente elaboradas destinadas no sólo a desviar a los opositores del comunismo hacia una actividad ineficaz, sino también hacer avanzar los objetivos políticos a largo plazo de los comunistas y, por lo tanto, se extiende mucho más allá de un simple engaño momentáneo. Las campañas de desinformación de estilo soviético eran (y creo que siguen siendo) modeladas en patrones. Uno de estos patrones fue oficialmente llamado el Patrón de Debilidad y Evolución. Utilizando este patrón, los soviéticos trataron de convencer a Occidente de que el atraso económico de los países del bloque obstaculizaba cosas como la innovación y el desarrollo tecnológico, y que los comunistas rusos se estaban volviendo menos ideológicos. Esto es falso. El comunismo es una ideología pura e implacable. Debilidad y evolución sirvieron para dividir la resistencia de Occidente y atraer la ayuda internacional a los llamados moderados detrás de la Cortina de Hierro, financiando así el propio Comunismo. 

Tal vez nosotros, comunicadores católicos (aquellos de nosotros impulsados por el amor a la Santa Madre Iglesia a hablar, a combatir y alentar de cualquier manera que podamos) debemos adoptar una comprensión más profunda y más astuta del rumor romano, uniendo a nuestra aprehensión de sus informaciones, el principio de desinformación estratégica.

¿Podrían estos rumores susurrados aquí y allá, junto con la postura vacía mencionada anteriormente de tantos prelados, servir a un objetivo de largo alcance a la política de Novus Ordo? Específicamente, ¿los torbellinos de las insinuaciones Vaticanas perpetúan deliberadamente la ilusión de que en algún lugar de la Jerarquía un hombre real, con una verdadera fortaleza, sin temor a los conflictos, está dispuesto a desencadenar una esperada contraofensiva? Es hora de que los católicos dejen de ser tan crédulos. Si la guerra es el infierno, entonces infernal también es la guerra psicológica contra los fieles ingenuos pero bien intencionados. La amarga experiencia nos enseña que el Cardenal que hoy sacude su puño retórico contra Bergoglio firmará el juramento de lealtad de Yo amo a Jorge mañana. 

¿Alguno de estos rumores ha precipitado una sola vez una actividad contrarrevolucionaria genuina? Que las Dubia respondan a esta pregunta, y hasta que se demuestre lo contrario, tomemos los rumores de Roma como provenientes de los villanos vaticanos.

lunes, 20 de marzo de 2017

MARCO TOSATTI: LA FSSPX A UN PASO DE LA FIRMA DEL ACUERDO

FUENTE (Extracto)
Me dicen buenas fuentes que la FSSPX y el Vaticano están a un paso del acuerdo. En realidad, según algunos, sólo faltan las firmas; y se está a la espera que Mons. Fellay de los últimos retoques a su situación interna, para llegar después al gran paso: el regreso total y oficial, como Prelatura personal, de los lefebvrianos en el seno de la Iglesia de Roma.  De este modo Francisco lograría llevar a término un recorrido que tuvo principio en el pontificado de Benedicto XVI, y que se estancó por cuestiones teológicas; pero ahora han sido superadas por la disposición del Papa a no pedir que todos los puntos sobre las "I" estén definidos y claros. Además, incluso Mons. Lefebvre escribió que si el Concilio Vaticano II fuese interpretado en la hermenéutica de la continuidad, no habría ningún problema para la plena comunión con Roma. Y no hay ningún problema, ya que dentro de la Iglesia, como ya lo dijo Benedicto, el Concilio se lee de esta manera.
En su homilía en Polonia Mons. Fellay ha negado los rumores sobre la compra de un inmueble propiedad de la Vicaría de Roma, Santa María Immacolata all'Esquilino, como la futura sede de la Fraternidad. Y dijo la verdad. Pero en realidad en la perspectiva de una regularización de las relaciones con la Santa Sede, la Fraternidad estaría interesada en el complejo de las Hermanas Inmaculadas de calle Monza, una antigua escuela-convento, con una iglesia que da a la calle. Ese complejo podría convertirse en la nueva sede de Roma de la FSSPX. Las fotos que ven son relativas a aquel edificio.





domingo, 19 de marzo de 2017

COMENTARIO ELEISON Número DV (505) - 18 de marzo de 2017

¿Vida Católica?
Cuando Dios lo ordena, las más fuertes tormentas se calman.
A quien Dios protege, los peores hombres no dañan.
Otro joven me escribe sobre el problema de vivir como un católico en el mundo de hoy que nos rodea. Pero, ¿qué católico puede no tener un problema en el mundo de hoy? Sus preguntas sobre el mundo y la Iglesia están en bastardillas. Algún consejo del autor de estos “Comentarios” les sigue:—
Es más y más difícil para mí vivir una vida acorde con la Fe Católica. En cuanto al mundo, tan pronto como yo me gane la vida, ¿debería pensar en mudarme a otro país, por ejemplo Francia, a fin de buscar allí los medios para fundar una familia Cristiana (por ejemplo esposa, sacerdotes Católicos acordes con la defensa de la Tradición, etc.)? En cuanto a la Misa, la Misa Tradicional más cercana a mi ciudad está en B., donde hay una capilla de la Neo-Fraternidad y otra capilla que depende de la Neo-Iglesia. ¿Qué me recomendaría Su Excelencia hacer? No conozco ningún sacerdote de la Resistencia en mi país, ni siquiera muchos católicos verdaderos – así me parece.
En cuanto al mundo, yo no le recomendaría mudarse a cualquier otro país. Hay muchas probabilidades que usted se encontrará allí con los mismos problemas, y usted habrá cortado sus raíces nativas en su propio país. Usted puede pensar que esas raíces en una ciudad moderna no valen mucho pero son mejor que nada. “Más vale pájaro en mano que cien volando”. Usted se arriesga a saltar “de la sartén al fuego”, en lugar de saltar de la sartén a la mesa de la cocina. La Providencia lo ha puesto en la ciudad donde tiene ahora su familia y sus amigos. Las soluciones hoy son más bien internas que externas, sobre todo cuando la Guerra Mundial puede empezar en poco tiempo (¡Todo el Sistema de Estados Unidos está contra Trump, y quiere guerra!)
De manera similar respecto a la asistencia a Misa. La “otra capilla” que usted menciona fue una vez mejor de lo que es ahora. Igualmente la FSSPX, como usted sabe. La apostasía hoy está en todas partes. Yo me guardaría de soluciones geográficas. Usted podría unirse un día al sacerdote que parece lo mejor y un poco más tarde él también se vuelve loco. Eso ha pasado demasiado a menudo en la Iglesia de hoy. La solución tiene que ser interna más que externa.
En cuanto a la solución interna, dado que usted lee los ‘Comentarios Eleison’, usted sabe entonces cuán frecuente y repetidamente recomiendo rezar los 15 Misterios completos del Rosario diariamente. Buenos libros (y buena música) pueden también ayudar considerablemente a alimentar y proteger la mente y el corazón. Lea lo que realmente le interesa y no solamente libros imprescindibles porque usted no obtendrá de ellos tanto como de aquellos. Dios Todopoderoso ha visto desde la eternidad en qué desastre el mundo moderno se metería. Él también ha visto desde la eternidad que hoy habría almas que quieren ir al Cielo. ¿Es imaginable que incluso en las grandes ciudades infernales de hoy, Él dejaría a estas almas sin recursos, si ellas quieren mantenerse en la senda para ir al Cielo?
Sin embargo, Él previó que todo lo externo caería bajo el control de Sus enemigos: llamadas telefónicas, correos electrónicos, drones, universidades, política, ley, medicina, etc., etc. Por eso pienso que lo que Él quiere decir al permitir tal poder a Sus enemigos, es conducirnos de vuelta a Él y a una verdadera práctica interior de Su santa religión a pesar de lo peor que los Papas y sacerdotes puedan hacer. Por lo tanto, en mi opinión, conténtese con asistir a la menos contaminada de las Misas Tridentinas que haya cerca de usted a menos que sea demasiado mala, vaya regularmente a Confesión con cualquier sacerdote que todavía esté dispuesto a escuchar Confesiones y que no le diga que un pecado no es un pecado, y encuentre la manera de rezar durante su día todos los 15 Misterios del Rosario. Y luego “tenga su alma en paciencia” y silenciosamente ruéguele a Dios que le muestre el camino al Cielo y que intervenga aquí abajo antes de que todo esté perdido. A pesar de todas las apariencias, Él todavía está en perfecto control.
Kyrie eleison.


viernes, 17 de marzo de 2017

NUEVA ENTREVISTA DE MONS. POZZO: RECONOCIMIENTO CANÓNICO Y PRELATURA PERSONAL "PRONTO"

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FUENTE: DIE TAGESPOST (subrayado de NP, comentarios en rojo de NP)


EL SANTO PADRE APREMIA


Francisco quiere superar la ruptura con la FSSPX - Un informe provisional del arzobispo de la curia Guido Pozzo. Por Regina Einig


Desde el 2009, Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Ecclesia Dei, ha sido el encargado por el Santo Padre de dirigir las conversaciones con la FSSPX, separada de Roma, con el objetivo de lograr el acercamiento. Benedicto XVI mostró su voluntad de reconciliación en 2009 con el levantamiento de la excomunión de los obispos consagrados ilícitamente por Mons. Lefebvre. Ahora el papa Francisco les ha otorgado a los sacerdotes de la Fraternidad facultades para confesar.

Excelencia, en julio, la promulgación del documento Summorum Pontificum cumplirá su décimo aniversario. El papa Benedicto XVI quiso construir un puente para la FSSPX. ¿Confía usted en que la ruptura entre la FSSPX y la Santa Sede sea sanada y se erija una Prelatura Personal este año?

El camino de reconciliación entre la FSSPX y la Santa Sede ha sido buscado persistentemente desde 2009, aunque gradualmente y en diferentes etapas. Hoy podemos decir que el acercamiento ha progresado mucho, y podemos estar confiados en que pronto se superará la ruptura con el reconocimiento canónico de la Fraternidad bajo la forma legal de una Prelatura Personal. Para alcanzar este objetivo, por un lado, se solicita a la Fraternidad aceptar la “declaración doctrinal” formulada por la Santa Sede. Por otro lado, la preservación de la identidad espiritual, teológica, litúrgica, disciplinaria y pastoral de la Fraternidad está garantizada por una ley especial con sus estatutos correspondientes. Sin embargo, no se han fijado límites de tiempo. Estamos confiados en la intercesión y la ayuda maternal de Nuestra Señora de Fátima, cuyo 100 aniversario celebramos este año. Ciertamente que la promulgación del Motu proprio Summorum pontificum por Benedicto XVI liberando la misa “Vetus ordo” representó un momento crucial que marcó un punto de inflexión en las relaciones con la Fraternidad, sin embargo, fue fundamental en 2009 la decisión del papa de levantar las excomuniones a los obispos consagrados por Lefebvre, confirmada por Francisco, y mantener conversaciones doctrinales entre la Congregación para la Doctrina de la Fe -estrechamente conectada a la Comisión Ecclesia Dei- y la FSSPX.

¿Usted apoya los planes de la Fraternidad de establecerse en Roma? Los medios mencionaron recientemente la iglesia Santa Maria Immaculata all'Esquilino.

Hemos escuchado estas presuntas noticias en los medios de comunicación. Algunos me atribuyeron el papel de intermediario en este asunto, lo que me es completamente ajeno. Creo que es evidente que la posible adquisición de una iglesia rectoría o una iglesia en Roma por la FSSPX presupone la plena reconciliación y el reconocimiento formal legal por parte de la Santa Sede.

El Santo Padre extendió la facultad de confesar a los sacerdotes de la Fraternidad después del año santo y también recibió a Mons. Fellay en enero. ¿El papa ha asumido como una tarea suya el acuerdo con la FSSPX?

Para el Santo Padre la cuestión de la unidad de la Iglesia está siempre en su corazón, y siempre alienta a encontrarse con magnanimidad y con la disposición de escucharse unos a otros (Unidad bajo el tirano Francisco. En caso de duda, preguntar a los Franciscanos de la Inmaculada o a los Caballeros de Malta, entre otras desdichadas víctimas de Francisco). Esto no significa que uno esté siempre de acuerdo con la opinión de los interlocutores, pero el Santo Padre insiste en una actitud positiva y constructiva en el diálogo. Un clima de relaciones amigables donde un lado se dirige al otro con respeto, permite tratar las cuestiones doctrinales y pastorales en una atmósfera de confianza y apertura en lugar de una atmósfera de desconfianza y prejuicios. (Luego, Mons. Lefebvre -salvo cuando firmó el protocolo del 88- pecó de desconfiado y prejuicioso)

¿Qué cuestiones doctrinales, desde su punto de vista, deben ser aclaradas principalmente con la FSSPX?

La Fraternidad ha apuntado siempre a una cierta ambigüedad (poca cosa) que en su opinión se puede encontrar en algunas (pocas) formulaciones de los documentos del Concilio y, especialmente, en la práctica de la Iglesia postconciliar (por eso hay que estar de acuerdo con el 95% del concilio), en cuanto al ecumenismo, al diálogo con las religiones no cristianas, a la relación entre la Iglesia y el Estado, a la libertad religiosa, que se entiende como indiferencia o relativismo; a la conexión entre la manera de pensar cristiana y las ideologías de la modernidad; y a algunos aspectos de la reforma litúrgica y su aplicación. Mons. Fellay afirmó en una entrevista el año pasado que la Fraternidad se reserva el derecho de señalar la ambigüedad y los errores que cree ver (o se imagina); sin embargo, la autoridad de Roma es la que debe aclarar los desacuerdos y los puntos críticos. Creo que, incluso después de la reconciliación, las dificultades y reservas de la Fraternidad deben ser tomadas en consideración para llegar a una clarificación, una profundización y una precisión ulterior de estos puntos (vanas ilusiones). Por otra parte, la Congregación para la doctrina de la fe ha intervenido varias veces durante estos cuarenta años, para explicar ciertas interpretaciones erróneas o malentendidos sobre ciertas enseñanzas del concilio, para clarificarlas y corregirlas (¿Eso ha representado algún remedio eficaz en esta crisis? Ninguno, porque los responsables de la Congregación para la doctrina de la fe han sido herejes modernistas y los jefes directos de éstos, los papas, también han sido herejes modernistas) No veo por qué no podemos continuar con este trabajo de aclaraciones y respuestas a dudas y reservas que se plantean con un espíritu religioso y no polémico.

¿Hasta qué puntos ya hay acuerdo?

Hay un punto absolutamente fundamental de acuerdo con la FSSPX: El Magisterio de la Iglesia no está por encima de la palabra de Dios, escrita o transmitida, sino que la sirve, enseñando solamente como lo que le ha sido entregado (Dei Verbum, 10). El Magisterio, por su parte, a quien Cristo ha confiado la protección, la defensa e interpretación de la fe, tiene la tarea de explicar y autentificar los textos del Magisterio anterior, incluyendo los textos del concilio Vaticano II, bajo la auténtica luz de la Tradición ininterrumpida. Es lo que hace la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo, pero nunca con una novedad que contradiga lo precedente, sino con un mejor entendimiento de la fe, en la misma doctrina, sentido e interpretación (Vat. I, Dei Filius, 4 y Vat. II, Dei Verbum, 8). Este principio debe aplicarse a los documentos del Vaticano II, que deben ser leídos a la luz de la tradición y de acuerdo con la enseñanza constante de la Iglesia como el mismo Monseñor Lefebvre reconoció en 1981 en una carta al Papa Juan Pablo II. (Es la llamada “hermenéutica de la continuidad”: el Vaticano II no contiene errores. Todo error que se atribuya al Vaticano II tiene que ser causado, forzosamente, por una errónea interpretación del concilio. ¿En algo esto les recuerda al cuento del rey desnudo o a cierta táctica defensiva del avestruz?)

¿Esto qué significa?

Esto decir, que si se propone una interpretación o comprensión o práctica del Vaticano II que está en discontinuidad o en ruptura con la doctrina católica definida y enseñada previamente por el Magisterio, esta interpretación debe ser rechazada como falsa o inadecuada. El problema no es entonces el concilio Vaticano II en cuanto tal, sino una cierta manera de comprensión, práctica o aplicación, lo que se llama el “espíritu del concilio”.  El Papa Benedicto XVI habló de un “concilio verdadero” (y bueno) y un “concilio virtual” (y malo), siendo éste último el fruto del poder de los medios de comunicación masivos, la corriente modernista en teología, en otras palabras, la “ideología conciliar” que se ha superpuesto a la “mens” verdadera de los padres del concilio. (Entonces, que quede bien claro: el concilio es impecable, totalmente católico, intachable, perfecto. Todo lo malo que se atribuye al concilio, proviene de una oscura conspiración posterior al Vaticano II, maldad de la cual éste está enteramente libre, puro e inmaculado).

En la última edición de la revista “Courrier de Rome” publicada por la FSSPX, el autor describe la Misa de acuerdo al misal de Paulo VI como “Santa Misa”. ¿Podemos calificar esto como que la validez del nuevo misal es aceptado en el seno de la Fraternidad ahora?

Hasta donde sé, la Fraternidad nunca ha cuestionado la validez del rito de la misa de Paulo VI o los libros litúrgicos promulgados por Juan Pablo II. Ya en 1988, la validez de la misa celebrada de acuerdo con el Novus Ordo fue reconocida en el protocolo preparado por el entonces Cardenal Ratzinger con el consenso de Mons. Lefebvre. El protocolo no siguió adelante por otras razones. (Y ahora Mons. Fellay lo recupera desde el basurero donde lo arrojó Mons. Lefebvre, y lo resucita).
Las reservas de la FSSPX respecto al Novus Ordo me parece que conciernen a ciertos aspectos de éste (como por ejemplo las oraciones del Ofertorio, la comunión en la mano, etc.) así como la naturaleza de las celebraciones Eucarísticas, que de hecho en diferentes partes se llevan a cabo con errores doctrinales y abusos litúrgicos. Pero esto también se puede discutir y aclarar. (Alguien regale el “Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae” a Mons. Pozzo).
Preservando una actitud constructiva, no polémica o prejuiciosa, la discusión de estos temas ayudará a proveer más claridad y reglas detalladas para promover la doctrina correcta e intacta exenta de error; para evitar malentendidos y deficiencias, o interpretaciones sesgadas y superficiales, que fueron características de una cierta comprensión y una cierta difusión del concilio Vaticano II y de allí la línea de discontinuidad y de ruptura con la Tradición católica que por desgracia todavía son significativas. (De nuevo: el Concilio está perfecto; el defecto está en una imagen falsa del concilio y en los abusos que se hacen de él).

miércoles, 15 de marzo de 2017

MONS. TOMÁS DE AQUINO OSB - LA VOZ DE FÁTIMA N° 5 Y N° 6



VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 5
4 de marzo de 2017
Vox túrturis audita est in terra nostra
(Cant. II, 12)

En Fátima Nuestra Señora habla de política al hablar de Rusia, pues fue la política soviética la causa de las guerras, habré y persecuciones anunciadas en Fátima.
Pero hablar de política ¿conviene a Nuestra Señora? ¿No es necesario separar política y religión, Iglesia y Estado, cada cual en su propia esfera sin intervenir en los asuntos uno del otro?

Grave error sería pensar así. Los enemigos de la Iglesia procuran difundir este modo de pensar, pues quieren separar las naciones católicas del seno de la Iglesia. Los católicos no se dan cuenta de que las naciones católicas están unidas a la Iglesia como el cuerpo está unido al alma. Iglesia y Estado forman una sola realidad, de la cual Nuestro Señor Jesucristo es la cabeza y los Estados, los miembros. La Iglesia es el alma. El Estado el cuerpo.

La masonería sabía lo que hacía cuando declaró la guerra a las monarquías católicas heredadas de la Edad Media, época en que los Santos Evangelios eran la ley del mundo civilizado a través de esta unión entre la Iglesia y el Estado.

Hoy esta unión está rota y el cuerpo de la sociedad, separado de su alma, se vuelve cada día más semejante a un cadáver exhalando el aroma de la muerte.

Que el mundo se vuelva a su Redentor por la intercesión de la Medianera de todas las gracias, a cuyo Inmaculado Corazón Rusia debe ser consagrada por el Santo Padre en unión de todos los Obispos y así volver al redil de la Iglesia para que el mundo tenga un tiempo de paz.


+ Tomás de Aquino OSB

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VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 6
11 de marzo de 2017
Vox túrturis audita est in terra nostra”
(Cant. II, 12)
        

         El Apocalipsis nos presenta los hechos que ocurrirán cuando aparezca el Anticristo.

         Dom Emmanuel, abad benedictino del siglo XIX y párroco del pueblo de Mesnil-Saint-Loup, nos describe en términos proféticos el esfuerzo de seducción que precederá y acompañará la vida del hombre de pecado, que hará prestar a sí mismo los honores debidos a Dios. Para obtener discípulos, el Anticristo no escatimará esfuerzos para verse aceptado por los adeptos de toda clase de falsas religiones y procurará conquistar incluso a los católicos. Escuchemos lo que él nos dice:

“Es muy creíble también que el Anticristo contará, para ascender, con todos los partidarios de las falsas religiones. Él se dará a conocer como lleno de respeto por la libertad de cultos, una de las máximas y una de las mentiras de la bestia revolucionaria. Dirá a los budistas que es un Buda; a los musulmanes que es Mahoma y un gran profeta. Nada impide que el mundo musulmán acepte el falso mesías de los judíos como un nuevo Mahoma.

¿Y qué sabemos? Tal vez llegará hasta decir, en su hipocresía, como Herodes su precursor, que quiere adorar a Jesucristo. Pero eso no pasa una burla amarga. ¡Malditos los cristianos que soportan sin indignación que su adorable Salvador sea puesto lado a lado con Buda y Mahoma, en no sé qué panteón de falsos dioses!”

¿Quién no reconoce en esta descripción profética el ecumenismo inspirado por el concilio Vaticano II?

¿Pero habrá algún ecumenismo superior, una unidad trascendente de las religiones, donde las religiones estarían unificadas “desde arriba”, como dice Olavo de Carvalho?
No, de ningún modo. La Religión, es decir, conjunto de verdades y de preceptos por los cuales nuestra vida está ordenada a Dios, sólo existe una. Y la religión católica, con exclusión de todas las otras.

Con la gracia de Dios, volveremos a este tema en el próximo número.

+ Tomás de Aquino OSB


LOS GRANDES OLVIDADOS - CARTA DE UN LECTOR



PUBLICAMOS EXTRACTOS DE UNA CARTA ENVIADA POR UNO DE NUESTROS LECTORES, FIEL DE LA FSSPX DESDE HACE MUCHOS AÑOS.


LOS GRANDES OLVIDADOS

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define olvido como “cesación de la memoria que se tenía”. Al parecer, y siendo benignos, eso es lo que afecta a las actuales autoridades de la FSSPX: cese de la memoria. 

Han transcurrido cinco años desde que se conoció el verdadero pensamiento de Monseñor Fellay respecto de la FSSPX y su relación con la actual crisis de la Iglesia, en la ya famosa carta respuesta dirigida a los demás Obispos de la congregación. Desde entonces ríos de tinta se han dedicado y, con justa razón, a advertir a los fieles del mundo entero acerca de la deriva liberal de la congregación a manos de las actuales autoridades. Por su parte, el Vaticano ha tomado palco, sonriendo al ver a la otrora más fiera combatiente en defensa de la fe, caer poco a poco, hasta probablemente sucumbir definitivamente en breve en virtud de un acuerdo espurio. 

Esta congregación ha olvidado que el verbo rector, en materia de fe, es "convertir " y no "negociar". Así se materializa la cesación o suspensión de la memoria de las autoridades de la Neo-Fraternidad, pues años atrás se afirmaba, categóricamente, "no al acuerdo práctico". Y esta es la razón de su bien puesto calificativo “neo”: el olvido de su correcta postura frente al enemigo denunciado ya a principios del siglo XX por San Pío X. 

Pero no termina ahí el cese de memoria. El santo Obispo fundador y Monseñor de Castro Mayer no han sido mencionados en las tratativas con Roma, más allá de palabras de buena crianza. Nada se dice acerca de la injusta sanción de excomunión fulminada en su contra a raíz de las consagraciones episcopales. No está presente ni por asomo en la mente de dichos dirigentes de la FSSPX, exigir al Vaticano “urbi et orbi”, que manifiesten, sin ambigüedades y derechamente, que la excomunión de los mencionados Obispos fue injusta, falsa y de ningún valor; reparando, de paso, su honra de una buena vez.

Es claro, si se piensa bien, que este olvido voluntario (¿alguna duda?), en un contexto de mentiras, ambigüedades, injusticias, y de idas y venidas de las actuales autoridades de la FSSPX; es más de lo mismo. Han olvidado el deber básico de todo clérigo católico en cuanto a denunciar al enemigo de la salvación eterna: los modernistas encabezados por Francisco, que ocupan el Vaticano. Sólo a modo de ejemplo actual ¿en dónde está la declaración pública de la Fraternidad, firmada por su Superior General, que condene la participación del Papa en la conmemoración de los 500 años de la herejía protestante? No existe. Los dos grandes olvidados ya se lo hubiesen espetado públicamente, con virilidad y energía, siendo faro para todo el orbe católico.

Ellos nos recuerdan una y otra vez, la traición de las actuales autoridades de la FSSPX, al buscar el sello de catolicidad de parte de los usurpadores modernistas al precio que sea, incluso dejando sin Comunión y chantajeando a los fieles que en diversos lugares del mundo han alzado sus voces denunciando el cese, por parte de la Fraternidad, de la lucha férrea por la fe.

Recemos en estos dramáticos momentos, teniendo presente a San Atanasio, siete veces excomulgado, para que nos fortalezca. Que pese a todo y a lo difícil que se avizora el futuro, sepamos sobrellevar la cruz que nos mande Dios. 

Y a los grandes olvidados, nosotros por lo menos no los olvidemos. La caridad, justicia y gratitud, así lo exigen.

                                                                         Un fiel de la FSSPX

martes, 14 de marzo de 2017

PROFANAN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO CON UNA CEREMONIA ANGLICANA, COMO PARTE DE LOS FESTEJOS POR EL CUARTO ANIVERSARIO DEL ABOMINABLE PONTIFICADO DE FRANCISCO



Supliquemos a Dios que su Iglesia sea prontamente liberada del nefando pontificado de Francisco.

BOLETÍN DEL SEMINARIO N° 5 (febrero - marzo 2017): PALABRAS DE MONS. FAURE

https://seminaireavrille.org/2017/03/12/les-nouvelles-du-seminaire-n5/

Estimados amigos y benefactores,
La herejía, por mucho tiempo extendida e infiltrada en la Iglesia por los enemigos de la Verdad, se ha apoderado del espíritu de las más altas autoridades de la Jerarquía eclesiástica. Ésta persigue a los defensores de la Fe: ella se vuelve todopoderosa y tiránica. La herejía reina en todas partes y sobre todo en Roma y este es el momento que escogió el superior de la FSSPX para buscar someterse al Papa Francisco.
Antes que la Iglesia naufrague completamente, cuatro cardenales y algunos otros, obispos y sacerdotes, se atreven finalmente a oponerse públicamente al Papa Francisco. Ante esta obstinación aparente de la Iglesia a destruirse a sí misma, Paulo VI confesó por su parte su “autodestrucción”, no “después del concilio”, sino en realidad a causa del concilio, pero por otro lado no quiso admitir que tenía, como Papa, la mayor responsabilidad en esta autodestrucción.
San Basilio escribió: “La Iglesia tiene una fuerte tendencia a destruirse. El Señor ¿ha abandonado entonces a la Iglesia? La última hora ha llegado, y la última destrucción llega a su término, mientras que el hombre de pecado, el hijo de perdición (el Anticristo), el Adversario se eleva contra todo lo que es Dios y sagrado”. Estas palabras fueron escritas hace ¡1600 años! San Basilio no cayó por ello en el milenarismo…
Él escribía eso a San Atanasio “el inmortal” -ese es el significado de su nombre-, el obispo excomulgado bajo la presión de los herejes por el Papa Liberio, a causa de su fidelidad a la Tradición, pero canonizado posteriormente.
Por su parte San Atanasio escribió esto: “No os resignéis a tan grandes crímenes, no aceptéis que la Iglesia se vuelva la presa de los herejes, de otro modo he aquí que, con rapidez, la Fe de la Iglesia y sus leyes colapsarán. Debéis arder de la mayor indignación contra estos malhechores. El Orden eclesiástico y la Fe de la Iglesia se derrumban ante nuestros ojos. Nada semejante ha sido emprendido jamás contra la Fe de la Iglesia desde el día en que NSJC dio a sus discípulos la orden de convertir al mundo entero. Enseñad a TODOS los pueblos y bautizadlos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.
Nada semejante ha sido emprendido jamás contra la Iglesia… Sólo el que permanezca fiel hasta el fin se salvará. Valor entonces, estimados fieles y que la Santísima Virgen María nos conserve fuertes ante todo y contra todo. Los seminaristas rezan por ustedes.
Mons. Jean Michel Faure

VUELTAS DE LA VIDA: EL CARD. MÜLLER PASA DE SER DENUNCIADO COMO HEREJE MODERNISTA POR LA FSSPX, A SER PRESENTADO COMO UN "ALIADO DE LA FSSPX EN LA LUCHA CONTRA EL MODERNISMO"

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Dijo Mons Fellay el 3 de marzo en Polonia:  "nos tratan de un modo mejor porque la Iglesia va mal. Ven cosas malas en la Iglesia.... Por ejemplo, la última vez que encontré al Cardenal Müller, que es el Prefecto de la Comisión  [Congregación] de la fe, me ha dicho “nosotros -los de la Comisión de la fe- esperamos que vosotros entréis en la Iglesia... para que nos ayudemos a combatir a los modernistas”. Están muy molestos con todas las herejías que pasan ahora y nos miran como una ayuda para combatir estas herejías."

Curioso giro, si se tiene en cuenta que el 5 de julio de 2012, el Distrito alemán de la FSSPX emitió un comunicado denunciando las nunca retractadas herejías de Mons. Müller, recién nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Distrito italiano hizo lo mismo el 3 de julio del mismo año.
Pero -¡oh sorpresa!- ambos comunicados han desaparecido convenientemente de los sitios web respectivos (vea acá para el sitio oficial de Alemania y acá para el sitio oficial de Italia). Sin embargo, puede encontrarse -todavía- una copia del comunicado alemán en esta página, y una reproducción del comunicado italiano acá.


COMUNICADO DE PRENSA POR EL NOMBRAMIENTO DE MONS. MÜLLER


La Iglesia siempre ha contemplado como una de sus tareas más importantes el defender fielmente el depósito de la Fe confiado a ella por Cristo y los Apóstoles y para defenderlo contra los errores, para poder pasarlo intacto a las generaciones futuras. Con razón, el cargo de Prefecto de la Congregación es uno de los más altos cargos en la Iglesia.

La FSSPX en Alemania, por lo tanto, ha sido tomada por sorpresa por el hecho de que el Obispo de Ratisbona, Gerhard Ludwig Müller haya sido nombrado para este cargo. La FSSPX se pregunta si es apto para el cargo un hombre que en sus escritos y discursos públicos ha atentado contra la doctrina católica.
Los puntos son:
Mons. Müller niega en su libro La Misa, fuente de vida cristiana, la real transubstanciación del pan y vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Pan y vino permanecen, de acuerdo a él, lo que son pero son medios para integrar a los creyentes en la comunidad de vida con el Padre y el Hijo. Esto es similar a la doctrina calvinista de que el pan y vino no cambian, pero son medios de gracia[1].
-Contra la enseñanza católica de que la transubstanciación de las especies se lleva a cabo por la pronunciación de las palabras “Este es mi Cuerpo… Este es el Cáliz de Mi Sangre”[2], Mons. Müller dice que la cuestión del punto preciso relativo a ese cambio “teológicamente, no tiene un significado real[3]”.
-Mons. Müller niega en su enseñanza dogmática la doctrina de la virginidad de María en el nacimiento[4], y también la doctrina de que María dio a luz a Su Hijo sin dañar su integridad física[5].
-En un elogio para el obispo protestante Dr. Johannes Friedrich, Mons. Müller dijo el 11 de octubre de 2011: “Los cristianos que no están en plena comunión con la enseñanza, los medios de salvación, así como la constitución apostólica y episcopal de la Iglesia Católica, son justificados por la fe y el bautismo e incorporados completamente en la Iglesia de Dios como Cuerpo de Cristo”. Esto contradice toda la Tradición Católica, en particular la enseñanza del Papa Pio XII en Mystici corporis.
Contra la doctrina católica de la necesidad de conversión a la Iglesia Católica, como el Vaticano II enseñó explícitamente[6], Mons. Müller dijo en el mismo discurso que el supuesto “ecumenismo de regreso” es “absurdo”.
La FSSPX pide urgentemente a Mons. Müller hacer una declaración sobre estas posiciones controversiales y corregirlas. No hay aversiones personales que lleven a la FSSPX a tomar esta actitud, sino simplemente el deseo de la exposición pura de la doctrina de la Fe.
Como Mons. Müller, en los años recientes, no tuvo en secreto su actitud negativa hacia la FSSPX, ésta no ve ninguna señal positiva de la voluntad de discutir la cuestión del reconocimiento canónico. Ella espera que el nuevo prefecto pueda tener una actitud más positiva hacia la FSSPX en el contexto de las discusiones dentro de la Iglesia universal.
P. Matthias Gaudron, teólogo dogmático de la FSSPX.




[1] “En realidad, el cuerpo y la sangre de Cristo no significan los componentes físicos del hombre Jesús durante su vida o en su corporeidad gloriosa. Cuerpo y sangre significan aquí específicamente una presencia de Cristo en el signo mediato del pan y del vino… Tenemos hermandad con Jesucristo ahora, mediada por la comida y bebida del pan y vino. Sólo en las relaciones interpersonales puede algo, como una carta de amistad entre el pueblo, ser establecido y en la recepción, se puede decir que el afecto del destinatario puede verse y encarnarse”. (La Misa, fuente de vida cristiana, Augsburg, St. Ulrich Publisher: 2002, pp. 139).

[2] Cf Catecismo de la Iglesia Católica, 1375, 1377.

[3] La Misa, fuente de vida cristiana, pág. 142.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, 499, 510.

[5] “No se trata de diferentes características fisiológicas en el proceso natural de nacimiento (como la no apertura del canal de nacimiento, no violación del himen y la no aparición de dolores de parto), sino con el influjo salvífico y redentor de la gracia del Salvador para la naturaleza humana, que estaba herida por el pecado original. Los contenidos de las afirmaciones doctrinales… se derivan de detalles somáticos fisiológicos y empíricamente verificables” (Dogma católico para el estudio y la práctica, Freiburg 5, 2003, p 498). En realidad, la enseñanza tradicional mantiene tales peculiaridades fisiológicas.

[6] “ Por lo cual no podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo, se negasen a entrar o a perseverar en ella”. (Lumen Gentium 14).

Noten los lectores que, aunque denuncia correctamente las más relevantes herejías de Müller, la declaración, entre otros defectos, se funda en el Vaticano II y en el catecismo oficial, que es liberal y modernista, y expresa una postura ambigua, débil y acuerdista en el párrafo final. Nota de NP.

lunes, 13 de marzo de 2017

LOS QUE PIENSAN QUE HAN VENCIDO - 2


Los que piensan que «han vencido» son los neomodernistas fieles a la línea (si así puede llamarse) de los padres fundadores de la «nouvelle théologie» o «nueva teología» y, especialmente, a la línea (tortuosa y oscura) trazada por el jesuita Henri de Lubac y por el ex-jesuita Hans Urs von Balthasar. «Se exaltan los exponentes de la nueva teología como si fueran ellos la piedra angular de la Iglesia» escribió con razón el pensador don Julio Meinvielle («De la cábala al progresismo», ed. Calchaquí, Salta (Argentina), 1970).
Antes de presentar a estos «santos padres» del mundo católico postconciliar, es, sin embargo, oportuno ilustrar aquí brevemente la esencia de la «nueva teología».
El principio simple de una herejía compleja
El sacerdote y teólogo alemán Johannes Dörmann, en su óptimo libro «L’étrange théologie de Jean-Paul II et l’esprit d’Assise» (Ed. Fideliter, Eguelshardt (Francia), 1992) [Ed. en castellano: «Itinerario teológico de Juan Pablo II hacia la jornada mundial de oración de las religiones en Asís», Fund. San Pío X, Madrid, 1994], escribe:
«La “nouvelle théologie” se presenta bajo dos aspectos, pero es simple en su principio, y, por esto, pueden agruparse sus múltiples formas bajo el mismo nombre. Sus diferentes formas tienen en común el repudio de la teología tradicional» (p. 55).
Lo que significa el repudio de la «teología tradicional» lo explica el Autor concisa y eficazmente a propósito del último Concilio, que consideró deber renunciar por motivos «pastorales» al lenguaje escolástico: «Los teólogos manipuladores vieron perfectamente que en esta cuestión del lenguaje se trataba la cuestión, toda la cuestión de la teología y de la fe. Porque el lenguaje escolástico estaba indisolublemente vinculado a la filosofía escolástica, la filosofía escolástica a la teología escolástica y esta última finalmente a la tradición dogmática de la Iglesia» (p. 52). Y, por tanto, el adiós al lenguaje escolástico se habría resuelto en último análisis en el adiós a la Tradición divino-apostólica custodiada fielmente por la Iglesia.
«El abandono por parte de los padres del “lenguaje escolástico” – escribe aún Dörmann – era para ellos [los teólogos manipuladores del Concilio] la condición sine qua non de la ruptura con la antigua dogmática, para instalar la “nueva teología” después de haber dejado de utilizar la “antigua” y haberse despedido de ella» (p. 53).
La utopía
¿Y cómo estuvo y está motivada esta «despedida» de la teología tradicional, es decir, de la teología católica tout court, indisolublemente vinculada a la Tradición dogmática de la Iglesia? Con «esta simple y seductora idea: una “nueva teología” en la perspectiva del carácter científico moderno y de la imagen moderna del mundo y de la historia»(p. 55). En otros términos, con la antigua y siempre renaciente utopía de la Iglesia conciliada con el «mundo moderno», es decir, con el pensamiento filosófico moderno, con el cual Pío IX (cfr. Syllabus, proposición octogésima) declaró que la Iglesia no puede ni debe conciliarse, dado su carácter esencialmente anticristiano:
«Los hombres [modernos] son en general extraños a las verdades y a los bienes sobrenaturales y creen poder satisfacerse sólo en la razón humana y en el orden natural de las cosas y poder conseguir en ellas su propia perfección y felicidad» (Vaticano I, esquema preparatorio de doctrina catholica).
«Para los miembros de la “nouvelle théologie” – continúa Dörmann – el lema “aggiornamento” significaba la decidida apertura de la Iglesia al pensamiento moderno [extraño a la verdad y a los bienes sobrenaturales] para llegar a una teología totalmente diferente de la cual debería nacer una nueva Iglesia [secularizada] adaptada a su época» (op. cit., p. 54). Es la idéntica utopía del modernismo. «¿Dónde va la nouvelle théologie? Vuelve al modernismo» escribía el padre Garrigou-Lagrange O. P.
«Por el camino del escepticismo, de la fantasía y de la herejía»
Y, en efecto, excavando más a fondo, bajo el principio simple de la nueva teología (el adiós a la «antigua» y, por ello, envejecida teología) encontramos la misma perversión de la noción de verdad que es el fundamento del modernismo:
«La verdad no es más inmutable que el mismo hombre ya que ella evoluciona en él, con él y para él» (San Pío X, decreto Lamentabili, proposición quincuagésima octava). Por lo que el padre Garrigou-Lagrange O. P., no profetizando, sino simplemente extrayendo las lógicas conclusiones, escribía en 1946:
«¿Dónde irá esta nueva teología con los nuevos maestros en los que se inspira? ¿Dónde sino por el camino del escepticismo, de la fantasía y de la herejía?» (La nouvelle théologie où va-t-elle?, en Angelicum 23, 1946, pp. 136-154).
Una utopía culpable
Lo veremos. A nosotros nos interesa aquí subrayar que el intento de conciliar a la Iglesia con el «mundo moderno» (es decir, con la filosofía moderna subjetivista e inmanentista y la «cultura» embebida de subjetivismo e inmanentismo que promanó de ella) no es una utopía inculpable. A tal intento, en efecto, cerró repetidamente el camino el Magisterio de los Romanos Pontífices, especialmente Gregorio XVI con la Mirari Vos (1832), Pío IX con el Syllabus (1864), San Pío X con la Pascendi (1907) y, en los umbrales del último Concilio, Pío XII con la Humani Generis (1950). En esta última Encíclica, desatendida y después desautorizada y sepultada por los mismos a quienes ella había condenado, Pío XII, ilustrando el clima precedente al Concilio, señala «con ansiedad» y claridad los peligros de la «nueva teología», que, buscando su fundamento fuera de la filosofía perenne, pone en peligro todo el edificio del dogma católico. Sobre todo, Pío XII no deja de subrayar el desprecio al Magisterio que se advierte bajo tal actitud:
«[…] la razón será debidamente cultivada: si […] ella se nutrirá de aquella sana filosofía que es como un patrimonio heredado de las precedentes edades cristianas y que posee una más alta autoridad porque el mismo Magisterio de la Iglesia confrontó con la verdad revelada sus principios y sus principales aserciones puestas a la luz y fijadas lentamente a través de los tiempos por hombres de gran ingenio. Esta misma filosofía, confirmada y comúnmente admitida por la Iglesia, defiende el genuino valor de la cognición humana, los inquebrantables principios de la metafísica – esto es, de razón suficiente, de causalidad y de finalidad – y finalmente sostiene que se puede alcanzar la verdad cierta e inmutable.
En esta filosofía hay ciertamente muchas cosas que no se refieren a la fe y a las costumbres, ni directa ni indirectamente, y que, por esto, la Iglesia deja a la libre discusión de los competentes en esta materia; pero no existe en ella la misma libertad respecto a muchas otras, especialmente respecto a los principios y a las principales aserciones de las que ya hablamos [valor del conocimiento humano, inquebrantables principios de la metafísica, etc.] […].
La verdad en toda su manifestación filosófica no puede estar sujeta a cotidianas mutaciones especialmente tratándose de los principios de por sí conocidos de la razón humana o de aquellas aserciones que se apoyan tanto en la sabiduría de los siglos como también en el consenso y en el fundamento de la Revelación divina […].
Por esto debe deplorarse más que nunca que hoy la filosofía confirmada y admitida por la Iglesia sea objeto de desprecio por parte de algunos, de modo que, con imprudencia, la declaran anticuada por la forma y racionalista por el proceso de pensamiento. […].
Sin embargo, mientras que desprecian esta filosofía, exaltan las demás, tanto antiguas como recientes, tanto de pueblos orientales como de los occidentales, de manera que parecen querer insinuar que todas las filosofías u opiniones, con el añadido – si es necesario – de alguna corrección o de algún complemento, se pueden conciliar con el dogma católico. Pero ningún católico puede poner en duda cuánto todo esto es falso, especialmente cuando se trata de sistemas como el inmanentismo, el idealismo, el materialismo tanto histórico como dialéctico, o también como el existencialismo, cuando profesa el ateísmo o cuando niega el valor del razonamiento en el campo de la metafísica. […].
Sería verdaderamente inútil deplorar estas aberraciones si todos, también en el campo filosófico, fueran respetuosos con la debida veneración hacia el Magisterio de la Iglesia, que, por institución divina, tiene la misión no sólo de custodiar e interpretar el depósito de la Revelación, sino también de velar sobre las mismas ciencias filosóficas para que los dogmas católicos no reciban ningún daño por opiniones no rectas».
Queda así confirmado cuanto desde hace años llevamos repitiendo y documentando: aun siendo miembros de la jerarquía católica, los neomodernistas son y permanecen siendo unos desobedientes al Magisterio constante y, por esto, infalible de la Iglesia, y la «obediencia» que de facto ellos imponen al nuevo curso eclesial se concretiza en una imposición de desobediencia a la Iglesia.
Verdadera y falsa «restauración»
De cuanto se ha dicho más arriba se sigue que la auténtica restauración recorrerá el camino inverso al que ha llevado a la ruptura con la Tradición doctrinal de la Iglesia: vuelta a la filosofía perenne y por tanto a la teología escolástica y por tanto a la tradición dogmática de la Iglesia, en obediencia a las directivas constantes del Magisterio Pontificio.
Los neomodernistas fieles a la «línea» de de Lubac y de von Balthasar se las dan hoy de «moderados» e incluso de «restauradores», pero no intentan repudiar en absoluto la «nueva teología», de la cual – lo quieran o no – es hija la crisis que paraliza en nuestros días la vida de la Iglesia. «Nuestra línea – decía “seguro” el padre Henrici S. J. a 30 Giorni(diciembre de 1991) – es la de extremo centro. Ni excesiva atención [sic!] al Magisterio, ni contestación. Ni derecha ni izquierda. Adhesión a la tradición [que, en el lenguaje de de Lubac y de los «nuevos» teólogos, no es – lo veremos – la Tradición dogmática de la Iglesia] en la línea de la théologie nouvelle de Lyon [sede de de Lubac y de otros «padres fundadores»], que subrayaba la no contraposición [léase: identificación] entre naturaleza y sobrenaturaleza, entre fe y cultura, y que se convirtió en la teología oficial del Vaticano II».
¡«Théologie nouvelle» que Pío XII, en la Humani Generis, había condenado como un cúmulo de «falsas opiniones que amenazan con subvertir los fundamentos de la doctrina católica»! Es, por tanto, más que nunca, necesario saber qué hay detrás de la «moderación» de estos neomodernistas de «extremo centro», sí, pero, no obstante, neomodernistas.
(continúa)
Hirpinus
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LOS QUE PIENSAN QUE HAN VENCIDO 1