viernes, 29 de mayo de 2015

REVISTA PARA LA JUVENTUD DE LA FSSPX EN ALEMANIA, CONTROLADA POR SIONISTAS

Fuente (extracto): THE RECUSANT





Der Gerade Weg (DGW) El Camino Recto, es la revista de la juventud de la FSSPX en Alemania, Austria y Suiza. Fue fundada por el Padre Schmidberger en 1977. Hasta hace algunos años, la revista estaba bajo el control del P. Maehlmann (del Distrito de Alemania) y, aproximadamente en 2007, la revista pasó a manos del señor Matthias Schäppi (quien realizó la entrevista al P. Pfluger), siendo su editor principal el P. Udressy, Superior de Distrito de Alemania.

P. Udressy

Schäppi presume de su amistad con Maximiliano Krah, al grado de escribir, en el blog de Krah, un artículo titulado “Cómo conocí a Max”. Allí cuenta sus encuentros con el sionista Krah y los consejos que le dio.


Schäppi comparte con su mentor Krah un gran entusiasmo por Israel: En efecto, en su página de Linkedin, profesa su apoyo a la Deutsch-Israelische Gesellschaft (Asociación Alemana-Israelí) ¡Sí, al igual que Krah!

Pero eso no es todo. En agosto de 2013, Schäppi publicó en su página de Facebook una fotografía suya portando la kipá y orando, con los brazos levantados en el Muro de las Lamentaciones:


Cuando se les mencionó este hecho a los sacerdotes de la FSSPX de Alemania, Schäppi se defendió rabiosamente, acusando a sus críticos de “…desacreditar nuestra Fe con sus opiniones extremistas” y añadió: “Si estas personas son Católicas, entonces no quiero ser Católico”.

Hay que señalar también que en el sitio web de Der Gerade Weg se afirma contundentemente:

En este blog […] no se tolera el anti-Semitismo (incluyendo la legalidad de Israel)”.

En el sitio también se publica un artículo burlándose de las teorías de conspiración:
En primer lugar hay que señalar que en los círculos católicos ortodoxos a menudo vemos una falta de voluntad para asumir una actitud objetiva, prudente y sobria hacia la actualidad política. Encontramos, en cambio, una atracción hacia toda clase de teorías de conspiración con contenido oscuro y ridículo y devastador en sus consecuencias: teorías sobre (…) un masón que acecha detrás de cada arbusto. (…) Se necesita una generación de jóvenes católicos con un sobrio sentido de la realidad. (…) La tentación de ver la historia del mundo como una secuencia de períodos de creciente secularización debe resistirse”.

Vemos entonces que este hombre, encargado de la revista de la Fraternidad dirigida a la juventud, es un sionista, al igual que su mentor Krah. El sionismo fue condenado por el Santo Patrono de la FSSPX, ¡San Pio X!: “Los judíos no reconocieron a Nuestro Señor y nosotros no podremos reconocer al pueblo judío. Non possumus”. Benedicto XV también afirmó: “Los judíos no tienen ningún derecho de soberanía sobre la tierra santa”
Y ni hablar de las sabidas conexiones del sionismo con la mafia de los grandes banqueros, con la maldita secta masónica y con el Nuevo Orden Mundial... ¡Ah! Pero eso es conspiracionismo... Mmm....es mil veces preferible ser conspiracionista que conspirasionista...


Matthias Schäppi 
(fotografía publicada en la referida revista de la FSSPX).


IMG_5992
Maximilian Krah, brazo derecho jurídico de Mons. Fellay y administrador del legado de los 90 millones de Euros,  en un selfie publicado por él acá.

VIDEO DE LA CONSAGRACIÓN DE MONS. FAURE

Ha salido el DVD de la Consagración de Monseñor Jean Michel Faure que se llevó a cabo el 19 de marzo pasado en el Monasterio de la Santa Cruz.

Vea el trailer:

jueves, 28 de mayo de 2015

APREMIANTE LLAMADO DE MONS. WILLIAMSON



La Iglesia y el mundo están en una situación de peligro sin precedentes. Esto es porque la humanidad ha dado su espalda a Dios. La humanidad sin Dios ha perdido su camino y la maldad está tomando el control día tras día, minuto a minuto. Muchos de nosotros lo sabemos.

Desde la eternidad Dios Todopoderoso ha previsto esta situación. Como San Luis Grignion de Montfort lo predijo en el siglo 18, el fin de los tiempos vendrían en los cuales Dios querrá que Su Madre tenga un papel especial en la salvación de la humanidad. Efectivamente, entre sus muchas intervenciones en los tiempos modernos, Fátima se destaca. Tal como lo prometió en Fátima, Nuestra Señora regresó en los años 20 para dar a través de Sor Lucía y a través de la Iglesia Católica la solución simple de Dios para los abrumadores problemas modernos: El Papa debe consagrar Rusia junto con los obispos del mundo al Inmaculado Corazón de María. Y Nuestra Señora dejó en claro que de esta consagración, Dios hacía depender la solución del problema masivo de la Iglesia y del mundo. De esto se desprende que si Dios permitiera que cualquier otra solución funcionara, Él estaría haciendo mentir a Su Madre. Obviamente esto está absolutamente descartado. La consagración de Rusia debe ser hecha; el Demonio no debe tomar el control completo de la Iglesia y el mundo.

La realización de la Consagración depende del Papa y los Obispos. Desde los años 20 ellos se han negado a realizar esta Consagración porque prefirieron la política humana a la solución Divina. ¿Hay algo que los sacerdotes y laicos puedan hacer? Hay dos cosas. La primera es rezar, especialmente la oración que Nuestra Señora ha estado pidiendo casi en todas las ocasiones donde Ella ha intervenido, y esta es el Santo Rosario. Quince Misterios diarios son para muchos adultos mucho más fácil de lo que piensan, y son tres veces más efectivos que cinco Misterios diarios.
La segunda cosa que los sacerdotes y laicos pueden hacer es cumplir los pedidos de Nuestra Señora es confesarse, comulgar, rezar un Rosario de cinco Misterios y quince minutos de meditación cada primer sábado del mes. Si tan solo suficientes católicos hicieran lo que Nuestra Señora pidió, Ella podría obtener de su Hijo la gracia necesaria para que el Papa y los Obispos realicen la Consagración de Rusia.

Hasta que se haga esta Consagración tal como Dios la pidió a través de Su Madre, la ola creciente de maldad no puede ser detenida. Que Dios bendiga a todas las almas que rezarán, aunque sea poco pero constante e insistentemente, para que se lleve a cabo la Consagración de Rusia. Ésta se realizará, Nuestro Señor lo dijo en 1931, pero será tarde. ¡Por la devoción de las almas católicas, que suceda lo más pronto posible!
____________________________________

Únase a los Cruzados, para rezar por la Consagración de Rusia y el triunfo del Corazón Inmaculado de María. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

P. AULAGNIER: ALABANZAS PARA LA NEO-FSSPX Y OFENSAS PARA LA RESISTENCIA


Los traidores Aulagnier y Rifán con Mons. Castrillón
El P. Aulagnier es miembro del GREC y fue expulsado de la Fraternidad por apoyar el acuerdo traidor de Campos. Fundó, junto con otros sacerdotes, el Instituto del Buen Pastor, incorporado a la Roma conciliar.

FUENTE (extracto de la entrevista)
El P. Aulagnier, ahora director del seminario del Instituto del Buen Pastor en Courtalain, responde algunas preguntas de Présent.
—Padre, háblenos del seminario del cual usted es director.
—Yo he sido nombrado para el seminario San Vicente de Paul por Dom Forgeot, abad emérito de Fontgombault. Yo sabía la dificultad de la obra. Formar jóvenes sacerdotes ¡que hermosa misión! Pero también ¡qué carga! Yo fundé y dirigí el distrito de Francia de la FSSPX durante 19 años, por lo que llego con una cierta experiencia. A pesar de la tarea tan pesada, no me arrepiento. Me gustan los seminaristas, su entusiasmo, su frescura, su fe, su piedad, su juventud. El P. Laguérie, que permanece con nosotros en la casa general, es un valioso apoyo. Tiene una alegría de vivir que se contagia.
Debo decir que el ejemplo de Mons. Lefebvre, en la dirección de su seminario de Econe, me sirve mucho. Él era un modelo de paciencia y de fuerza. Lo que no le impidió traicionarlo desertando de la FSSPX para someterse a Roma.
—En lo que podríamos llamar « la galaxia tradi », la Fraternidad San Pio X tiene futuro en su opinión?
—Creo que la FSSPX tiene todavía un grandísimo papel que desempeñar en la Iglesia. Es una fundación de una gran solidez. Con sus prioratos, sus escuelas primarias y secundarias, con sus numerosas familias, con sus sacerdotes y sus hermanos muy numerosos, todavía escucharemos hablar de la FSSPX durante mucho tiempo. Mons. Lefebvre la protege desde el cielo. Y pese a todo eso, usted desertó. Incoherencia típica de liberales. Y no son los pocos « alborotadores » quienes la destruirán. Un traidor calumniando a la Resistencia y alabando a la Neo-FSSPX. Eso prueba algo. Cuando ya no escuchemos hablar de estos pocos, la FSSPX seguirá existiendo y conservará la misa tridentina y la doctrina de siempre. Ella terminará por encontrar una solución con Roma. El liberal cree que la FSSPX está en falta por ser canónicamente irregular. Lo mismo piensa Mons. Fellay.
Desde hace mucho tiempo pienso que es necesario que ella «normalice» su situación canónica con Roma. Esta normalización se hará tal vez con el papa Francisco. Yo digo “normalización”. Durante mucho tiempo ha habido confusión respecto a esta palabra, incluso en el nivel más alto de la FSSPX. "Normalización" no significa “ralliement”. ¿Cómo quiere usted unirse a la Iglesia “conciliar” y a los obispos de hoy en día? Es precisamente lo que usted hace. Su actitud durante los acontecimientos del 11 de enero de 2015 son suficientes para permanecer en la reserva. Pero nada impide la “normalización” de una situación canónica, pues el Vaticano la quiere. Y como dije en mi libro “Plaidoyer pour l’unité” (Alegatos por la unidad), es peligroso permanecer demasiado tiempo lejos de la autoridad “legítima”. Lo peligroso es ser infiel a Dios buscando acuerdos traidores con la Roma hereje y apóstata.
— ¿Cuál es su sentimiento sobre la situación de la Iglesia? ¿Sobre las recientes declaraciones del papa Francisco, un poco precipitadas?
— Este papa es muy « original ». El liberal teme decir “modernista”, “hereje”, “escandaloso”, “cismático”; calificativos más exactos que “original” para el nefasto Francisco. El liberal es un cobarde y un maestro en el arte de la diplomacia. Su actitud en el último sínodo me escandalizó profundamente. Quiera el cielo que él pueda recuperar el control en el próximo sínodo de octubre. Él debe conservar la fe. El Espíritu Santo no le ha sido dado para otra cosa. No me gusta su actitud respecto a los Franciscanos de la Inmaculada. Él no debió retractar el Motu Proprio de Benedicto XVI que restauró la misa tridentina para quien quisiera, previa autorización de los superiores. No me gustó su declaración sobre la “libertad de conciencia” que sostuvo con el periodista ateo italiano de La República. Lo que al liberal le guste o le disguste es irrelevante. Lo que importa es la verdad o la falsedad objetivas de lo dicho o la bondad o maldad objetivas de lo hecho.

martes, 26 de mayo de 2015

HABLA MONSEÑOR FAURE


CONFERENCIA DE MONS. FAURE EN NAMUR (BÉLGICA) EL 17 DE MAYO DE 2015



En 1989 dijo Monseñor Lefebvre: Yo espero y estoy seguro que el Superior General de la FSSPX (el P. Franz Schmidberger en ese entonces), no hará ningún compromiso con el Vaticano.
Fíjense en las palabras utilizadas, es un poco curioso: yo espero, yo estoy seguro… o uno espera o está seguro ¿no es así?
Se temía la reelección del P. Schmidberger como superior. Exactamente un mes después de la muerte de Mons. Lefebvre, (Mons. Lefebvre murió el 25 de marzo de 1991) un mes más tarde, el 10 de mayo de 1991, el P. Schmidberger hará obligatorio la foto del papa Juan Pablo II en las sacristías de la Fraternidad. ¿Por qué no lo hizo seis meses antes? Son pequeños detalles así. El P. Schmidberger me dijo una vez: “Padre, usted reconoce en todo caso que no estamos en una situación normal respecto a la Iglesia” ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que debemos esforzarnos por normalizar nuestra situación y ser reintegrados a la Iglesia.
Podemos decir, imaginemos por ejemplo que una agencia de prensa vaya a hacer una entrevista a unos náufragos que están en un bote salvavidas, y les dice ¿Pero qué hace usted en una pequeña barca en medio del océano? ¿No le parece que usted se encuentra en una situación anormal?  Pero, ¿cómo regresar al navío que se hunde para tener una situación normal?
Cuando el Titanic naufragó, forzosamente hubo que refugiarse en botes salvavidas. Esto hizo la Fraternidad. Frente a una situación anormal de la Iglesia la Fraternidad debió ponerse a salvo. Frente a una situación totalmente anormal, es normal encontrarse en la situación en que se encontró Mons. Lefebvre y los Tradicionalistas.
Monseñor Lefebvre aconsejó la lectura de ciertos libros. Especialmente “Historia del Catolicismo Liberal” por el P. Barbier que apareció en 1924. Este libro es muy importante: Monseñor Lefebvre dijo “si yo hubiera releído este libro (lo volvió a leer poco tiempo antes de su muerte) en el momento que fundé el Seminario (de Ecône), yo probablemente hubiera dado una formación un poco diferente a mis seminaristas, una formación más anti-liberal y más anti-modernista”.
El P. Barbier hace una introducción en donde narra la historia del catolicismo liberal desde su aparición en 1830 con Lammenais, que decía que la Revolución francesa había levantado el estandarte de la libertad, y la Iglesia Católica desaparecerá si no hace lo mismo. Esta es la idea del Vaticano II.
El Catolicismo está en abierta contradicción con el liberalismo. Si buscamos las palabras “catolicismo liberal” en la enciclopedia o en internet, por ejemplo en Larousse dice: “es el Papa León XIII en 1892 que ha invitado a los católicos de Francia a reconciliarse con la República francesa, que comenzó a darle vida al catolicismo liberal”. Este fue un error político del Papa León XIII, en el plano doctrinal no hay nada que decir, pero en Francia fue mal tomado porque la mayoría de los católicos eran monarquistas. Los católicos eran 80% o 85% en Francia. Los diputados hubieran sido católicos, el presidente católico, etc. ¿Por qué en países de gran mayoría católica tienen gobierno anticlerical, masón? “Es necesario destruir el trono para luego destruir el Altar”. Una vez que tienen los masones el poder político, han pasado a atacar la Iglesia, las escuelas, las universidades, enseñando ideas masónicas de libertad, igualdad, fraternidad, y terminaron por invadir toda la sociedad y luego los seminarios. Los jóvenes que venían de familias burguesas y liberales fueron a los seminarios con estas ideas. Y poco a poco fueron ganando puestos en la jerarquía hasta que se apoderaron del papado. Y esto sucedió a la muerte del Papa Pio XII, triunfando en el concilio Vaticano II.
Monseñor Lefebvre decía que era muy importante estudiar esta historia de la Iglesia desde la Revolución francesa y un poco antes. Porque nos damos cuenta que finalmente a lo que nos enfrentamos hoy es exactamente lo mismo, estamos en el mismo combate.
Cuando vemos que esos católicos liberales están ahora en los puestos de mando de la Iglesia, es necesario resistir. Y ahora están hablando de reintegrarnos a esa iglesia conciliar que se ha apoderado del poder, que ocupa los puestos de autoridad. Y es por eso que Mons. Lefebvre hablaba de dos Romas: la Roma Eterna, la Roma Católica, y también la Roma de hoy en día, neo-modernista, liberal, neo-protestante, que quiere imponernos la nueva religión del concilio Vaticano II.
También Mons. Lefebvre nos hablaba de dos Iglesias: La Iglesia Católica y la iglesia conciliar. Mons. Tissier de Mallerais, a principios de 2015, ha recordado por dos veces para mostrar la importancia, las siguientes palabras de Mons. Lefebvre: Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar. Y a esta iglesia conciliar que ya no tiene nada de católica es con la que Mons. Fellay quiere reconciliarnos. Y es que para Mons. Fellay no hay más que una Roma. Solo hay una Iglesia, la iglesia oficial, visible, y hay que obedecerla.
Desde 1970 Mons. Lefebvre nos enseñó a tomar conciencia del problema, de que es necesario separarnos de esta iglesia conciliar.
Desde hace 15 años Mons. Fellay, desde la creación del GREC (ya desde 1992 había contactos con el P. Lesquen, el cual llevó a Dom Gérard a reintegrarse a la iglesia conciliar, y luego en 1994 con la creación del GREC) trabaja para la reconciliación, para la recuperación de la Fraternidad por la iglesia conciliar.
Encontramos también en Larousse que el catolicismo liberal fue demolido por primera vez por el papa Gregorio XVI con la encíclica Mirari vos. Los bastiones del catolicismo liberal fueron destruidos a causa de la fuerza del integrismo conservador de la Acción Francesa. A causa de la escuela de pensamiento de la Acción Francesa. La Acción Francesa fue cancelada por el Papa Pio XI, otro error práctico que permitió al catolicismo liberal levantar de nuevo la cabeza. A partir de ese momento la izquierda empezó a tomar más y más posiciones en el episcopado francés, quienes dijeron que el Vaticano II era su obra.  Desde 1926 se empezó la cacería de brujas, se empezó a perseguir a los verdaderos católicos. El P. Le Floch, director de Mons. Lefebvre en el seminario, fue obligado a dejar el seminario. Todo el trabajo de San Pio X contra el modernismo y el liberalismo, fueron destruidos. Esto explica el por qué la reacción tradicionalista contra el concilio Vaticano II. Una vez más los católicos se enfrentaban a una actitud del Vaticano que nos conducía al abandono de la Doctrina de la Iglesia en beneficio de la doctrina liberal.
El P. Barbier en 1924 empieza su libro así: el catolicismo liberal ha hecho tres tentativas desde hace un siglo para conquistar la Iglesia de Francia y el Papado. La primera después de Napoleón I en 1830, con Lammenais que fue destruido por Gregorio XVI; el segundo asalto que fue destruido por el Syllabus de Pio IX y el Concilio Vaticano I en 1870; y el tercer asalto del catolicismo liberal fue destruido por San Pio X.
La idea del católico liberal es decir: la Revolución, esto es, la libertad; autorizan la libertad para todas las iglesias, pero para la Iglesia Católica la libertad es el derecho de la Verdad. El derecho del Bien, que conduce a Dios. En cambio, para los revolucionarios la libertad es la libertad del error, de todos los errores. Los católicos liberales profesan la libertad para todos, lo que es olvidar esta diferencia radical entre el verdadero derecho para la Verdad y el falso derecho del error: los derechos del hombre, la libertad de conciencia, la libertad religiosa. Y llegamos al punto del concilio Vaticano II.
Dicho en otras palabras: la Iglesia abandonó el derecho de la Verdad para jugar la carta de los derechos del hombre, del liberalismo. Y perdió. Cuando se toman las armas del enemigo, perdemos porque abandonamos los principios. Solo la Verdad tiene derechos, no el error.
En el concilio, había obispos que decían que debemos ser honestos: cuando estamos en un país comunista, pedimos la libertad religiosa; y en nuestros países negamos la libertad religiosa. En los países comunistas pedimos la libertad para la Verdad. En los otros países se puede tolerar el error si se puede provocar un mal más grande. Pero la tolerancia no es la libertad, no es el derecho. Sólo se tolera al mal.
Y Mons. Fellay hoy en día trabaja por un acuerdo de tolerancia, pero sólo se tolera el mal, y entonces la Tradición, la Verdad, será tolerada por el Vaticano. Mons. Fellay pide una etiqueta, un reconocimiento de católicos al Vaticano.
Sobre esto, la última noticia es el reconocimiento de la Fraternidad en Argentina. El Cardenal Poli de Buenos Aires le ha pedido al gobierno argentino de reconocer la Fraternidad como un ente diocesano, católico, una asociación diocesana católica. Pero para esto hay una cantidad de formularios para llenar que son nuestros estatutos, nuestra doctrina, las autoridades que reconocemos, nuestras autoridades, todo un cuestionario. Entonces el cardenal dice: son católicos y pide al gobierno argentino de considerarlos católicos y dar las ventajas correspondientes, a saber: que los sacerdotes de la Fraternidad extranjeros puedan tener una residencia legal en Argentina. No podemos decir, como Monseñor Fellay, que es solamente un reconocimiento administrativo, es administrativo por parte del Estado argentino, pero también es un reconocimiento religioso por parte del Cardenal de Buenos Aires, que dice que la Fraternidad es católica.
Es evidente que si no tuviera el visto bueno de Roma, todos los colegas del cardenal lo acusarían del crimen contra el “Espíritu Santo”: ser tradicionalista, ser lefebvrista, cripto-lefebvrista, pero él se defendería diciendo: no, escuche, yo no soy lefebvrista, yo obedezco a la nunciatura, y la nunciatura es también mi predecesor, el cardenal Jorge Bergoglio, que ahora es el papa Francisco. Además se dice del cardenal de Buenos Aires que él es un poco el obispo auxiliar pues el jefe todavía es Francisco.
Este asunto comenzó con el P. Bouchacourt en Argentina, continuado en Roma. Y finalmente la luz verde fue dada por Roma. Evidentemente. Se dice que el P. Anglés de la Fraternidad representa en el Vaticano a Mons. Fellay.
Entonces el cardenal de Buenos Aires dice que la Fraternidad es católica en Buenos Aires. ¿Entonces por qué no es católica en París? ¿O en Roma? Por lo tanto, estamos reconocidos. El problema es que las autoridades que nos dan esta etiqueta de católicos son los modernistas y liberales. Por lo tanto es un mal signo.
Vean entonces cómo con medidas prácticas, poco a poco, tenemos signos de que, como dice el P. Nély, el tren de la Fraternidad ha partido en dirección de Roma. Y dice el P. Nély: el que no esté de acuerdo que se baje del tren.
Monseñor Fellay dijo en el Cor Unum 102 del 2012 que la situación ha cambiado. El principio es el de no al acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal, pero la situación ha cambiado. Por lo que tenemos que cambiar nuestra actitud respecto a Roma. Esto significa que debemos condenar mucho menos los errores de Roma, de la nueva religión, se criticará mucho menos al Vaticano. Y muchos sacerdotes acaban por convencerse que verdaderamente estamos en una situación anormal. Y como Mons. Fellay tarda en normalizar la situación de la Fraternidad, entonces ellos deciden normalizar su propia situación. Como el P. de la Motte, que acaba de pasarse a la diócesis de Versalles.
Entonces Mons. Fellay, por su actitud, ha causado que dos sacerdotes se pasen al lado de la Resistencia. Pero tiene sacerdotes que salen para la izquierda y para la derecha. Cuando uno es fiel a los principios, a la Verdad, se introduce la división. Aquí en Francia hay división en los sacerdotes y división en los fieles.
Hay una situación confusa. Pero Mons. Fellay está rodeado de sacerdotes que piensan como él y no vemos cómo la Fraternidad pueda cambiar el rumbo. Hay que rezar mucho por Mons. Fellay que es el principal responsable de esta situación. Acabará por destruir la obra de Mons. Lefebvre.
¿Cómo es que estos sacerdotes de la Fraternidad que recibieron su formación de Mons. Lefebvre han llegado a esta situación? Solo podemos imaginar.
El P. Nély dijo en junio de 2012: Hay toda una generación que crece y que vive como si no hubiera papa en la Iglesia. Esta generación ha adquirido una mentalidad cismática, tal vez sedevacantista y esto es muy grave. Por lo tanto es muy necesario que arreglemos las cosas con Roma.
Mons. Fellay y sus colaboradores han de pensar que tienen una misión del cielo. Que es la de evitar que la bella obra de Mons. Lefebvre termine como una pequeña iglesia, como una secta cismática.  Esto es completamente idiota, pues hemos recibido una buena formación y sabemos perfectamente lo que es un cisma. No se trata de esto. Y sabemos que es normal que si somos católicos, fieles de la Tradición, estemos en una situación aparentemente ilegal. Y esto se arreglará como Dios quiera, probablemente un milagro, y cuando esto suceda, seremos los primeros en dar gracias al Cielo y nos pondremos bajo un nuevo papa completamente católico o un papa convertido. Hay que reconocer que la conversión del papa Francisco parece bastante difícil. Dios puede hacer un milagro.
 Ante la confusión que representa para los católicos la actitud del papa, ante las ambigüedades y contradicciones de Mons. Fellay ¿qué debemos hacer?
Hacer lo que hacíamos hace 50 años: Sostener nuestros principios, estudiar el catecismo, y sobre todo seguir las huellas del hombre excepcional que fue Mons. Lefebvre, que nos enseñó lo que debemos hacer frente a esta situación de la Iglesia. Entonces hay que releer a Mons. Lefebvre, meditar sus palabras y sostenernos en su posición, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda. A la izquierda se han desviado las autoridades de la Fraternidad. Y a la derecha, es natural endurecerse en la lucha y decir que todo está terminado. Pero Nuestro Señor prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre la Iglesia.
Monseñor Lefebvre estudió mucho, consultó grandes teólogos, grandes canonistas y la resistencia a la autoridad es legítima, absolutamente legítima. Se puede reconocer al papa y desobedecerlo. San Pablo lo dice en la Carta a los Corintios: No tenemos ninguna autoridad contra la Verdad. Toda nuestra autoridad es para vuestra edificación en la fe y en la moral. Nosotros los Apóstoles no tenemos ninguna autoridad para vuestra destrucción, es decir, para destruir o disminuir vuestra fe o vuestra moral.
Por lo tanto tenemos el deber de resistir. Sin por lo mismo decir que todo está acabado, la autoridad de la Iglesia, todo ha desaparecido, pues esto es también grave, incluso al nivel de la fe.
Pues así estamos: nosotros debemos escuchar, meditar todo lo que Mons. Lefebvre nos ha dicho durante 30 años, es luminoso, claro, y ha salvado todo lo que podía ser salvado. Desgraciadamente Mons. Lefebvre no encontró un responsable administrativo con suficiente convicción para continuar su combate. Cuando los equilibristas empezaron a dudar, a tener miedo, y es la locura, la locura completa. Nos hemos visto obligados a separarnos de cierta manera para permanecer católicos. Ahora se acabó. Incluso Mons. Fellay lo reconoció, la situación es peor cada día y con Francisco todavía peor.

Por lo tanto, permanezcamos fieles al legado de Mons. Lefebvre. Y conservemos la esperanza. Ahora vivimos un castigo, el pastor ha sido golpeado y el rebaño dispersado. Están en la confusión, en la duda. Nosotros no tenemos duda, tenemos la certeza de la fe, la esperanza, y la caridad. Sabemos que sólo aquél que se encuentre fiel a la doctrina de la fe y a la moral será salvado. Nosotros tenemos la intención de conservarnos fieles, a Nuestro Señor, a los Apóstoles, fieles a 250 papas, fieles a la Iglesia de siempre. Hay que mantener el rumbo. Es la gracia que pedimos a la Santísima Virgen.

domingo, 24 de mayo de 2015

¡FELIZ Y SANTA FIESTA DE PENTECOSTÉS!


¿Qué hemos de hacer en la fiesta de Pentecostés? - En la fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los santos Sacramentos; 4°, dar gracias a nuestro divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según sus promesas, rematando así todos los misterios y la gran obra del establecimiento de la Iglesia (Catecismo de San Pío X).


viernes, 22 de mayo de 2015

CARTA A NUESTROS COFRADES SACERDOTES

Carta de enlace entre los miembros de la FSSPX 

(n° 5 – primavera de 2015)

En abril de 2013, Mons. Fellay afirmó que la Fraternidad no había cambiado salvo “cambios superficiales”: “ahora tenemos sacerdotes de edad avanzada”, “tenemos más casas en más países”, en breve, un “desarrollo normal […] “teníamos 4 obispos y ahora solamente tenemos 3. Esto es un cambio, pero nada grave ni esencial[1]
A finales de enero de 2014, el P. de Cacqueray deseaba “que la ruptura” entre Mons. Fellay y los signatarios de la “Carta a los fieles” “se resuelva” y confiaba antes de dejar el Distrito:
 “«Yo espero de todo corazón, que dado que yo creo que ya no es de actualidad para la Fraternidad intentar lo que sea con un Papa, del cual acabo de hablar un poco,  espero que algunos de estos sacerdotes y fieles considerarán, reconocerán que después de momentos difíciles, la Fraternidad sigue fiel a la línea que es la suya y reconociéndolo, por nuestra parte nosotros tendremos la compresión, la benignidad para reaceptarlos sin decir nada, entre nosotros, a los sacerdotes que partieron, entre ellos, por supuesto, yo los conozco, son compañeros de armas, sacerdotes cuyos valores no han desmerecido en su apostolado durante todos estos años y que es triste haberlos visto partir, y yo espero, yo espero,  que si todo no fue más que un equívoco, entre la fraternidad y ellos, que este equívoco sea verdaderamente resuelto, es lo que espero de todo corazón”[2].
Frente a estos testimonios, estaríamos tentados de concluir que la afirmación de 2012 por parte de los 3 obispos en su carta al Consejo general reconociendo “en la Fraternidad los síntomas [de una] disminución en la confesión de la Fe” era falsamente alarmista…
¿Todo va muy bien?
Sin embargo, el 23 de septiembre de 2014, luego del encuentro entre el cardenal Muller y Mons. Fellay, el Vaticano publicó un comunicado dicendo:
« Se ha acordado proceder gradualmente y dentro de un tiempo razonable para superar las dificultades y alcanzar la deseada reconciliación plena."
Las entrevistas continuaron entonces en un "marco amplio y menos formal que el de los precedentes intercambios[3]", mientras que en palabras de Mons. Fellay: “las discusiones manifestaron un desacuerdo profundo sobre casi todos los puntos abordados[4]”. En su 5ª conferencia en Flavigny, el P. Pfluger declaró explícitamente que dado el fracaso doctrinal con Roma “hay que intensificar el contacto in membris (fieles, parroquias y clero conservador)”.
En 2007, el P. de la Motte reunió a sus vicarios (entre ellos el P. Salenave) para comunicarles una noticia que él estimaba muy buena pero confidencial… Menzingen había dado su acuerdo para hacer de Gavrus un priorato piloto en estrecho contacto con la diócesis y su obispo. El cambio del prior puso fin a la experiencia, pero ahora estas visitas se multiplican por pedido de Menzingen: Angers, Montpellier, Châteauroux, debían ser visitadas por el obispo.
En 2015, dos peligrosos apóstoles de la libertad religiosa, el cardenal Brandmüller y Mons. Schneider visitaron los seminarios de Zaiztkofen, Flavigny y Winona y enseñaron allí. El primero compara “la Fraternidad San Pio X y los viejos católicos que han rechazado la enseñanza del Vaticano I sobre la infabilidad y tienen en común el rechazo de los desarrollos legítimos de la doctrina y de la vida de la Iglesia[5]. Para el segundo, “el mejor alumno de Benedicto XVI” según L’Homme Nouveau, “el ecumenismo es necesario para estar en contacto con nuestros hermanos separados, para amarlos. Frente al desafío planteado por el nuevo paganismo, nosotros podemos y debemos colaborar con los no-católicos serios para defender la verdad divina revelada y la ley natural creada por Dios[6]”.
 “Yo escucho decir: “Usted exagera, hay cada vez más y más buenos obispos que oran, que tienen la fe, que son edificantes…” Serán santos, siendo que admiten la falsa libertad religiosa y por lo tanto el Estado laico, el falso ecumenismo y por lo tanto la admisión de varias vías de salvación, la reforma litúrgica y por lo tanto la negación práctica del sacrificio de la Misa, […] ellos contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción” […] Esta nueva religión no es la religión católica[7]”.
La integración será nuestra desintegración…
Las declaraciones del P. Jorna: “La integración sería nuestra desintegración […] en la Iglesia, es la verdad que libera, no la diplomacia[8]eran una evidencia para la mayoría de los miembros de la Fraternidad en 2001. Hoy en día, gracias a la acción subversiva de la cabeza, la tendencia se ha invertido. Nadie ignora que la subversión viene más frecuentemente de una élite infiel que de una base rebelde.
¿Cuántos cofrades han leído el libro del P. Lelong titulado “Por la necesaria reconciliación”? Allí nos enteramos que desde el año 1992 (P. Aulagnier) y sobretodo desde 1997 (P. Lorans), la cabeza de la FSSPX trabaja para la adhesión a Roma. Muy rápidamente el combate ha cedido el lugar al deseo de reconocimiento. Si bien tenemos algunas palabras a la derecha, la cabeza actúa más frecuentemente a la izquierda. Y esta actuar no queda sin consecuencia:
 “Por lo tanto es evidentemente natural e históricamente cierto que, cuando ustedes negocian con Roma y los obispos y reclaman ciertas concesiones, ustedes están en la obligación de callarse, de ablandar o de hacer desaparecer su oposición a la reforma litúrgica, a la declaración Dignitatis humanæ y al concilio, bajo pena de encontrarse en una situación sicológica insostenible. Esta es la única y verdadera causa de su evolución doctrinal: el peso moral de sus interlocutores y su propio deseo de lograr resultados tangibles en las difíciles negociaciones donde ustedes están en una posición minoritaria. Tal situación los obliga a hacer concesiones, por lo menos verbales. […] llegando a este punto de su evolución, ustedes estiman posible y necesario atemperar ciertas oposiciones con el fin de obtener resultados más importantes. […] las negociaciones y los acuerdos con Roma y con los obispos diocesanos deben terminar necesariamente, tarde o temprano, en el abandono de las posiciones sostenidas desde siempre por la Tradición[9]
Pocos de entre nosotros tuvieron el tiempo de leer la entrevista del Primer Asistente a una revista de la Fraternidad. El texto, traducido por France Fidèle fue publicado por La Porte Latine, pero no permaneció allí más que 24 horas… Allí leemos:
 “En Tokio, tuve que decir la misa dominical sin zapatos, y en las islas Fidji, fui recibido con “Cava”, bebida tradicional infecta que además te destruye el hígado. Estamos tentados de estigmatizar de “modernista”, “liberal”, “masónico” todo lo que no es conforme a la rutina de los siglos 19 y 20. Una tradición así de erróneamente concebida, no es atrayente, no puede convencer, tampoco podemos edificar la Iglesia según la imagen que tenemos de los años 50 o según los argumentos puestos en valor en los años 70. […]No a las teorías de conspiración, no al apocalipsis, sino que esperanza contra toda esperanza. Esto es lo católico[10].
Como todos los liberales y los conciliares, el P. Pfluger ya no comprende la importancia crucial de la doctrina. Y expresa oficialmente su desdén implícito por los grandes documentos antiliberales, antimasónicos y antimodernistas desde 1831 (Mirari vos) hasta 1950 (Humani Generis), sin provocar una reacción eficaz. El P. Pfluger parece ignorar que predicar a Cristo crucificado “de manera convincente” es “escándalo para los judíos y locura para los paganos”. Además, negando el complot mundialista contra Dios, menosprecia la enseñanza de la Iglesia sobre la lucha de las dos ciudades y niega una realidad constatada incluso por los no creyentes –lo que no hace la fe atrayente… Finalmente, al oponer esperanza y apocalipsis, manifiesta una ineptitud radical para toda política prudente, pues la Revelación nos dice: “Y le fue dado a la bestia hacer la guerra a los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, todo pueblo, toda lengua y toda nación…”  (Apoc. 13, 7). El P. Pfluger huye de la cruz y no comprende que la esperanza cristiana no consiste a esperar una nueva cristiandad de nuestro mundo apóstata, sino a esperar, con gran deseo, el regreso glorioso del soberano juez.
¿Vanas reacciones?
En 2014, el P. Gaudray fue a ver a Mons. Fellay para exigirle explicaciones respecto al P. Pfluger. Una bella sonrisa y bellas palabras hicieron desvanecerse sus exigencias. El P. Gaudray se rehusó también a participar en la puesta en escena de Mons. Schneider en Flavigny. Mons. Fellay le hizo severos e injustos reproches. Nuestro pobre cofrade escribió entonces un artículo torturado llamado: “De la obediencia a los superiores falibles”… Para satisfacer su conciencia, escribirá a sus fieles: “La nueva religión instituida por el Vaticano II está fundada sobre los principios de la Revolución… La iglesia conciliar no cesa de proclamar su apego a los “valores” de la Revolución… Entre ellos y nosotros, la oposición es radical, las posiciones irreconciliables… Dios siempre será misericordioso respecto a los débiles pero rechaza a los que no quieren la luz.  Los sacerdotes que ya no rezan o que ya no estudian traicionarán necesariamente[11]”.
Muy bonito, pero insuficiente para proteger a los fieles y la Fraternidad. Se ataca al Vaticano II, pero no a su penetración en la Fraternidad. No se trata, como lo cree el P. Gaudray, de favorecer “la anarquía y el desprecio de la autoridad”. Hacer “penitencia para obtener de Dios buenos superiores”, “permanecer humilde”, es necesario, pero esto no dispensa del deber sacerdotal de nombrar al lobo, incluso cuando él se llama Fellay, Pfluger, Simoulin…El P. Laguérie, durante la sesión en Flavigny (febrero de 2015), ha dicho al P. Bouchacourt, delante de los priores, que Mons. Fellay era deshonesto. ¿Por qué no decirlo públicamente?
De la reacción interna…
En Flavigny vimos el P. Troadec narrando la visita de Mons. Schneider, interrumpido por los priores descontentos. Vimos palidecer al P. Bouchacourt constatando que él no puede controlar su Distrito. Algunos pensaron haber ganado una batalla con esto… ¡Ilusión! Esta guerra ya está perdida. El P. de Cacqueray le confió al P. Rioult, durante la peregrinación de Pentecostés de 2012, que “Mons. Fellay [estaba] dispuesto a pasar sobre más de un cadáver”. El P. de Cacqueray, que resistía a la Casa General, señaló en 2013 “que el libro escrito por el P. Pivert no fue prohibido para su difusión por la Casa general. Es un rumor sin fundamento [---]. La realidad es que nuestros superiores no me pidieron retirar este libro de su difusión[12]”.  Hoy en día, esta sutilidad hace sonreír y muestra los límites de esta resistencia. 
El P. Rousseau, en octubre de 2013, reaccionó contra las “canonizaciones” de Juan XXIII y Juan Pablo II escribiendo: “Non possumus, no podemos. […] Este papa de Asís va, después de una falsa beatificación, a ser puesto sobre los altares. Digámoslo claramente: estos altares no son católicos y no podemos reconocernos en este simulacro de ceremonia. Es una caricatura. Hoy, él ya no es prior… Para el P. Pfluger, su mutación se debió a « faltas graves[13]»… El P. Delagneau prohibió al P. Deren citar a Mons. Lefebvre en un sermón para no desmarcarse de la predicación de los sacerdotes del priorato… El P. Beauvais recibió una carta injuriosa de Mons. Fellay acusándolo de ser indigno de todo puesto de responsabilidad, lo que justificaría su partida de San Nicolás.
Los liberales dirigen la Fraternidad y persiguen a los que se oponen a su voluntad. Las sanciones y las mutaciones operarán la inevitable depuración en curso. Queridos cofrades, releamos las conferencias del P. Pfluger a los Hermanos en Flavigny en enero de 2014. En la 7° podemos leer: “Todas estas salidas son una purificación para la Fraternidad y deben ser vistas como una gracia…”. Perdamos la ilusión, el golpe maestro de Satanás se renueva: la destrucción del cuerpo social por la obediencia. Y “desgracia a aquél que no consiente. Gana el derecho a ser pisoteado, calumniado, privado de todo lo que le permitiría vivir[14]”.
¡A la supervivencia exterior!
La carta de un prior dirigida a los tres obispos, a los dos asistentes, al P. de Cacqueray, a los tres miembros del tribunal del P. Pinaud, resume muy bien el estado de nuestra Fraternidad:
« En San Nicolás de Chardonnet el pasado viernes 8 de noviembre [2013], el P. Nely nos dijo que era necesario restaurar la unidad. Efectivamente hay trabajo que hacer sobre este punto, y es una verdadera resurrección de la que habría que hablar, pues se trata desgraciadamente de la unidad doctrinal y del lazo de caridad, y tanto en un caso como en el otro podemos constatar su desaparición. Cómo podríamos tener unidad doctrinal cuando vemos subsistir en la cúpula una división entre dos principios contradictorios […] Esta declaración no está muerta pues no fue retirada más que por motivos extrínsecos, porque nos dividió. Solo el texto fue retirado, no el pensamiento que la subyace y que todavía vive, pensamiento que ha sido expresado en otros textos que no han sido retirados. Es este pensamiento que nos divide y continuará dividiéndonos hasta que no volvamos atrás. Es además la causa profunda de la actitud del Padre Rioult, del proceso del Padre Pinaud, de la salida de muchos cofrades celosos aunque tal vez excesivos algunas veces. ¿Cuántos de entre nosotros se perderán y de cuántos sacerdotes deberá usted dar cuentas a Dios? […] En cuanto al lazo de la caridad, constato que ya no existe. Hemos entrado en una lógica de guerra, y de guerra civil. […]Fraternidad sin caridad fraternal ni unidad doctrinal… pronto seremos como un cuerpo sin alma. […] Tal unidad no puede durar mucho”.
En efecto, tal prior abre sistemáticamente el correo de tal religiosa para verificar lo que escribe… Tal hermano vigila a los sacerdotes de su priorato para advertir a la Casa general de todo comportamiento « desviado » de la línea oficial… Un director de escuela despide a una institutriz por sus faldas demasiado largas [es decir, modestas], pues molesta a sus colaboradoras que usan faldas simplemente inmodestas… Etc.
Conclusión
Un canonista de la FSSPX confesaba recientemente: “El nuevo código no está allí simplemente para arreglar los problemas de los sacerdotes, sino también para crear puentes con la Iglesia oficial”. La Fraternidad ya está regida por el nuevo código y por las congregaciones romanas. Los principales superiores de la Fraternidad ya están incorporados en su cabeza incluso antes de firmar. La FSSPX está mortalmente herida y nosotros no podemos hacer nada al respecto. Y ¿cuántos cofrades se están destruyendo interiormente porque se niegan a ver esta realidad que les hace sufrir?
Solo un obispo, Mons. Williamson, y un solo miembro del Capítulo, el P. Faure, denunciaron la subversión en curso. Ningún superior mayor ha actuado pública y eficazmente contra la corrupción de nuestros jefes. El P. de Caqueray se decía dispuesto a actuar pero esperaba un obispo. Pretexto fútil para no hacer nada pues él mismo dijo: “Mons. De Galarreta está demasiado apegado a su confort para hacer algo” y él sabía que si Mons. Tissier veía intelectualmente claro, estaba paralizado: su fin era, escribió a un cofrade, “ayudar a Mons. Fellay a reencontrar su honor”.
Si seguimos sin hacer nada, nuestros ojos no pararán de llorar por no haber tenido el valor de gritar el lobo. Pues Mons. Fellay no es un sacerdote débil que se equivoca, sino un lobo feroz que nos engaña. Relean su carta a Benedicto XVI (17 de junio de 2012) y piensen bien el sentido de las palabras de esta odiosa frase: “Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará”. Demasiados de entre nosotros esperan un acuerdo futuro para reaccionar, mientras que Mons. Fellay ya nos traicionó pues ha pactado con el enemigo.
Ciertamente que no tenemos un deber estricto de dejar la Fraternidad, pero tenemos el deber de “oponernos públicamente a los errores y a los fautores de errores, sean quienes sean[15], incluso y sobre todo si ellos están entre nosotros. ¿Cuántos lo hacen? Nuestro próximo cambio, que será una puesta en el clóset, ¿será un motivo claro y suficiente para reaccionar? ¿Continuaremos obedeciendo a un jefe subversivo que abusa de su poder para llegar a fines que nosotros reprobamos[16]?
Monseñor Lefebvre, que tenía respeto a la autoridad, estaba sorprendido que los monjes de Barroux “no tomen el partido de irse o de fundar otro monasterio, o de pedir a Dom Gérard su dimisión… No, nada, obedecen[17]”. Monseñor Lefebvre, que tenía respeto de la autoridad, quiso visitar los oficiales superiores encarcelados en la prisión de Tulle por el golpe de estado de Argelia. Uno de “estos héroes del cual yo veía su prisión desde el obispado[18] narra este hecho: “El director de la prisión sabía que nosotros [el Cte. Camelin y el Teniente de buque Guillaume] éramos cabecillas e ignoraba hasta dónde podíamos llegar. Un día, durante una convocatoria, él me dijo: “Ustedes, oficiales, deberían poner el ejemplo de la disciplina en prisión”. ¡En prisión, dar ejemplo de servidumbre es el colmo![19]
Imitemos la conducta del P. Altamira en Colombia. Siguió en su lugar como prior para instruir a sus fieles de la traición en curso, el día de su cambio/depuración (pues Mons. Fellay no nos dirá jamás en la cara las razones por las cuales se deshace de nosotros), él pudo decir un non possumus y partir con la mayoría de los fieles para reconstruir. Nosotros no podemos abandonar a los fieles pero tampoco podemos dejar a nuestros superiores hablar y actuar en nuestro nombre contra la verdad. Los cofrades que deseen coordinar sus fuerzas pueden tomar contacto con Mons. Jean Michel Faure: cjmfaure@gmail.com, felizmente consagrado el 19 de marzo de 2015 por Monseñor Williamson en la Santa Cruz.
No huyamos el combate por temor de compartir la soledad de Cristo en su agonía:
« El miedo de ser ridiculizados, de ser molestados en la acción apostólica, de ser condenados a la inseguridad material. En todas partes el miedo de la relegación sociológica. Demasiado raros son aquellos que, a causa del Señor y de su Nombre, se burlan del aislamiento de hoy en día y de la incertidumbre del mañana”. (P. Calmel, Itinéraires n° 148).
La Redacción




[1] The Angelus, el 20 abril 2013 – DICI del 07/06/13.
[2] 12 agosto de 2014, documento audio en La Porte Latine.
[3] DICI, n° 302 del 10 octubre 2014.
[4] Mons. Fellay, Cor unum de marzo 2012.
[5] Walter Brandmüller, Le chiavi di Benedetto XVI per interpretare il Vaticano II, Sienne, Cantagalli, 2012.
[6] Mons. Athanasius Schneider, Entrevista del 30 mayo 2014 con la Latin Mass Society, publicada por la Porte Latine.
[7] Mons. Lefebvre, Prologo del Itinerario espiritual, Edition Tradiffusion, Bulle, 1991.
[8] Declaraciones del P.  de Jorna regogidas por “Il Bolletino delle parrochie dell’isola” el 15 mayo de 2001, DICI n°9, p. 12-15.
[9] P. Celier, « L’Eglise déchirée, Appel aux catholiques Ecclesia Dei », Ediciones Gricha, 1994, p. 81 à 86.
[11] P. Gaudray, Le Carillon du Nord, n°170, Febrero de 2015.
[12] B.O. de la Fraternidad San Pio– Julio de 2013 – N° 251.
[13] Su crimen fue tanto más intolerable que él anexó a su texto el dibujo que mandó hacer Mons. Lefebvre en 1986 donde Nuestro Señor manda a Juan Pablo II al infierno… El P. Pfluger, respondiendo a un hermano molesto por esas “canonizaciones”: “No escandalizarse. Es otro concepto de la santidad respecto al que nosotros concebimos. Pero siempre ha sido así en la Iglesia, cada papa ha beatificado a su predecesor” (Flavigny, enero de 2014)
[14] Mons. Lefebvre, El golpe maestro de Satanás, 13-10-1974.
[15] Declaración doctrinal de los tres obispos, 27 junio 2013.
[16] « A fuerza de no vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive… »
[17] Conferencia en Ecône del 8 octubre 1988.
[18] Marcel Lefebvre, Clovis, 2002, p. 286.
[19] Memorias de Pierre Guillaume, Plon, 2006, p. 321.